17.11.2019
Mente

Tu mente es tu disco duro. Tú decides qué tanta luz/mamadas le metes.

Mariana Valenzuela


El cerebro es mucho más que materia gris y neuronas. Es pensamientos, creencias y recuerdos; es un contraste de emociones. A veces es caos, pero se vuelve aprendizaje. Nuestra mente es muy chingona. Prácticamente nos guía por dentro y por fuera: envía señales a cada rincón de nuestro cuerpo para que todo funcione al cien y determina nuestros estados de ánimo, y con ellos la manera en que afrontamos la vida. Por si fuera poco, define lo que para nosotros es “correcto” y lo que no, así que según cómo esté nuestra mente será la forma en que percibimos lo que pasa.

Ponte a pensar qué ocurre cuando tu cuerpo funciona bien y tus pensamientos son positivos: estás de buen humor, no te afectan las chingaderas que hace la gente porque andas en modo positivo, no te amargas y confías en que todo va a salir como esperas, así que no te estresas por pendejadas. Te sientes libre y con ánimo de lograr cosas chingonas. Son de esos días que deberían pasar más seguido. 

En cambio, si falla algún detalle del cerebro, automáticamente ya valimos madre: nos enfermamos, tenemos problema para movernos, para hilar ideas o incluso algún órgano se atrofia. Lo mismo pasa con los pensamientos. Si nuestra mente no funciona como debería, nos apendejamos, se rompe la armonía mental y salen a flote nuestros lados más oscuros. Cuando eso pasa, la sombra que forma parte de nosotros domina y opaca la luz. No dan ganas de nada.

Hablar sobre la mente abarca una infinidad de temas, y creemos que es necesario hablar al respecto. En este artículo empezaremos a discutir a grandes rasgos aspectos relacionados, tales como: el poder del cerebro, la importancia de tener una mentalidad positiva y cómo lavarnos el cerebro para lograrla; discutiremos cómo se moldean nuestros pensamientos y creencias, qué tan ajena a ti es tu propia mente, cuáles son las formas más efectivas para cambiar tu narrativa y adoptar ideas que te hagan crecer.  

Nosotros no somos expertos en la mente, pero nos encanta investigar, aprender y compartir la información valiosa que encontramos. Así que también te compartiremos algunas teorías de expertos sobre cómo cuestionar y probar o desechar ideas que tenemos muy arraigadas, hablaremos sobre la inteligencia emocional y los beneficios de trabajarla adecuadamente, así como la empatía. De igual forma, abordaremos el tema de la creatividad y la forma en que el cerebro creativo es funcional en distintas áreas de la vida, más allá del arte. 

El Poder de la mente

La mente tiene el gran poder de determinar nuestro rumbo: nos deja presos o en libertad absoluta, nos amarga o nos pone de buenas, nos empodera o nos llena de miedo y dudas. Por eso se dice mucho la frase “todo es mental”, o “todo está en la mente”. Claro que hay cosas que no podemos evitar ni controlar, pero con una mentalidad positiva nuestro cerebro tiene la capacidad de enfrentar de la mejor manera lo que venga, por más difícil que sea. 

Si eres de los que están todo el pinche tiempo en el pesimismo, le das mil vueltas a las cosas, te montas en tu papel de víctima y culpas a otros de todo lo malo que pasa, seguro eres preso de tu mente. ¡Qué hueva vivir así! 

Tus pensamientos negativos no te permiten avanzar. Al contrario, te atrapan y te quedas estancado sintiéndote de la fregada porque no crees en ti, sientes que la vida te escupe y que tienes mala suerte. No me dejarás mentir: tener una mentalidad negativa parece un ciclo de nunca acabar y es una chinga emocional. Te sientes mierda, sin inspiración y no ves pa’ nada la luz al final del túnel. Es más: es como si cada pinche día el túnel está más largo y te va costando más trabajo recorrerlo. Como piensas puras cosas que aunque no te des cuenta te hacen sentir que estás en el hoyo, sigues cavando en vez de hacer algo para salir de ahí. Vives un drama digno de telenovela mexicana sobreactuada.

En cambio, cuando tu mentalidad está llena de pensamientos positivos, la vida sabe mejor. Es algo complicado de explicar con lógica, pero simplemente se siente y se vive de modo más chingón. Estás de buen humor y dejan de afectarte chingaderas externas porque tu mente no se nubla con pensamientos que no te hacen bien.

Es más: el poder de la mente está tan cabrón, que hasta impacta directamente en el resto del cuerpo. Más allá del humor o de la mentalidad positiva o negativa, la mente es tan fuerte que determina respuestas de nuestro cuerpo. Por eso pasan cosas tan difíciles de creer como los embarazos psicológicos (cuando las mujeres juran que están embarazadas porque hasta las pruebas les salen positivas y les crece la panza, pero no lo están) y los hipocondriacos (esos que según ellos se enferman de todo aunque no sea así). El otro extremo es el poder del placebo, que a muchos “alivia” aunque sean sustancias inactivas que solo se parecen a las medicinas reales. Por eso muchos dicen que todo está en la mente. 

Aduéñate de tu forma de pensar

Para que tu mente te deje libre y llegues a tu luz, a esa paz mental que tanta falta hace, es necesario soltar toda tu negatividad y responsabilizarte de lo que haces, dices y piensas. Cambia tu narrativa con ideas positivas que te hagan sentir bien.

Tienes el poder de decidir adueñarte de tu cerebro y cambiar tu forma de pensar y de ver la vida, en lugar de permitir que tus pensamientos te controlen. 

Contrario a lo que muchos alegan, la mente sí se puede modificar. Nuestras ganas de vivir mejor pueden más que el cerebro. Con constancia y disciplina, podemos ejercitar nuestra mente para poco a poco ir adoptando ideas positivas que nos ayuden a moldearla a nuestro favor. A eso le llamo “Lavado de cerebro”. 

¿Qué onda con el lavado de cerebro?

Para muchos, hablar de lavado de cerebro es sinónimo de estafa, de pendejadas sin sentido. Lo asocian con “oradores motivacionales” que cobran la millonada por hablarte bonito y hacerte creer que tu vida puede ser absolutamente increíble en cuestión de dos segundos si sigues sus consejos. 

Para mí el lavado de cerebro no tiene nada que ver con eso. Para empezar, es algo que puedes hacer tú mismo, pero creo que para darte cuenta de lo importante que es y te animes a hacerlo, necesitas a alguien que te hable sobre el tema de forma clara y sin mamadas. Por eso escribimos esto.

Ahí te va: lavar tu cerebro no es meterte a una secta, ni llenarte de sueños guajiros, ni de un momento a otro reescribir tus pensamientos. No es darte la solución a todos tus problemas. Pero sí es abrir tu mente y estar dispuesto a ir poco a poco limpiando ese disco duro que en gran medida nos define. Esa limpieza de la que hablo consiste en meter ideas positivas que funcionen para ti y te lleven hacia la vida que prefieres, reemplazando una a una los pensamientos negativos que te tienen en el hoyo. 

Con un buen lavado de cerebro podrás reprogramar tu mente para modificar tu forma de reaccionar ante la vida. No podemos cambiar la mierda que pasa, no tenemos ese superpoder, pero sí tenemos al alcance la forma de moldear nuestra mente a nuestro favor para percibir la realidad de una manera que nos convenga más. 

Si logras lavar tu cerebro de tal forma que las chingaderas de la vida se te resbalen y no puedan afectar tu buen humor ni tus ganas de pasarla bien, te darás la increíble oportunidad de disfrutar el presente, de apreciar lo que hay y aprender de lo que pase. 

¿Tu mente es realmente tuya?

Una canción de Ricardo Arjona dice una frase que se me ha quedado grabada desde mi pubertad: “una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida”. 

En su momento no entendía bien. Me parecía ilógico que una mentira tuviera más valor que una verdad; eso va en contra de lo que me habían enseñado. Recuerdo muy bien que una vez salió esa canción en la radio y mi papá me dijo que era una tontería porque la verdad siempre puede más que la mentira. En ese momento, como en muchos otros porque así estamos acostumbrados los latinoamericanos, adopté esa creencia. No cuestioné para nada lo que me dijo mi papá. 

Después la vida me fue enseñando a base de madrazos y de cosas chingonas, que ese es justo el detalle: lo que solemos creer es lo que otros nos presentan como “lo que debemos creer”. Poco a poco fui comprendiendo que mi mente no es tan mía porque es el resultado de lo que has vivido y de las ideas que la sociedad ha metido en mi cabeza. Tanto los medios de comunicación, como la gente cercana a nosotros y las personas a nuestro alrededor, nos muestran continuamente las ideas que tienen arraigadas y muchas veces las adoptamos como nuestras incluso sin darnos cuenta. 

¿Qué pasa cuando dejamos que otros moldeen nuestra mente? Deja de ser nuestra. Oculta nuestra esencia tras todo esas creencias aprendidas que cargamos. No pensamos por nuestra cuenta ni juzgamos la realidad desde nuestros propios ojos, sino de acuerdo a lo que nos han hecho creer que es “lo que debe ser”. ¿Y la autenticidad, ‘apá?

Al no ser dueños de nuestra propia mente, no nos damos la oportunidad de analizar qué ideas sí checan con tus sueños, tus miedos, tus alegrías y con lo que te mueve. Basamos nuestro sistema de creencias en lo que otros nos hacen suponer sobre nosotros mismos. Por eso es importante que te permitas adueñarte de tus pensamientos; que sean solo tuyos, no los que otros quieran que tengas. 

Nuestro cerebro: una gran computadora que podemos reprogramar

Me gusta la idea de ver al cerebro como una computadora a la que podemos cambiarle los programas según lo que vayamos necesitando o queriendo. A una computadora le bajas y le borras programas y archivos para que quede tal como la quieres. Lo mismo hacemos con nuestra mente, nos demos cuenta o no. 

A veces los programas los instalamos nosotros mismos, pero la mayoría fueron instalados por la sociedad en la que vivimos. La Programación Neurolingüística (PNL) estudia este proceso. Esta forma de comprender nuestra mente señala que según lo que pensamos, es nuestra manera de actuar. La PNL estudia las experiencias individuales, resaltando que cada persona es un mundo único con motivos conscientes e inconscientes para sentir, actuar y comunicarse de cierta forma. Sugiere que nuestros pensamientos son esos programas de nuestra computadora y se forman por palabras, imágenes y sentimientos. Cuando estos programas se instalan en el cerebro, producen emociones que determinan nuestra manera de comportarnos y reaccionar ante distintos estímulos. 

Así como lo que te pasa es algo único (absolutamente nadie tiene la mismísima vida que tú), tu cerebro también lo es. Prográmalo a tu manera para lograr los resultados que más te convengan.

Cuestiona todo, hasta lo que piensas, y llega a tus propias verdades

Partiendo de la idea que nuestra mente es moldeada por otros, hay que cuestionar incluso lo que pensamos, en especial si te causa dolor. Por más que a veces creamos que las ideas son nuestras, es importante ponerlas a prueba y revisar su veracidad. De esta manera descubrirás cuáles son tus verdades y si son verdaderas o no. 

Hay una mujer muy chingona que se llama Byron Katie. En su libro “The Work” habla sobre la importancia de cuestionar nuestros pensamientos para evitar sufrimiento. Vivimos estresados, preocupados por mil cosas y muchas veces es nuestra propia mente la que nos tiene tan angustiados. Por eso esta autora dice que debemos cuestionar qué tan verdad son estas creencias. Propone estas preguntas:

  • ¿Eso que creo es verdad?
  • ¿Me consta al 100% que es verdad?
  • ¿Cómo reacciono al tener ese pensamiento?
  • ¿Qué sería sin esa creencia?

Te invito a hacerte estas preguntas. Conéstalas con toda honestidad, viendo muy hacia adentro de ti. Piensa en esas que no te dejan ser feliz y cuestiónalas; pregúntate si en serio son verdad o si son cosas que tú te has hecho creer. Analízalas y dales la vuelta; conviértelas en pensamientos que trabajen a tu favor. Seguro lograrás quitarle validez y la arrancarás de tu disco duro. 

Inception: creyéndote tus propias ideas

Creo que gran parte de ser tú mismo implica que te des la libertad de tener en tu mente sólo aquellos pensamientos que en lo personal te sirvan; a ti, no a tu familia, ni a tus amigos, ni a nadie más. 

Si vemos las cosas desde esta perspectiva, la canción tiene sentido. Si hay alguna idea, creencia, paradigma o un pensamiento que va en contra de lo que te han enseñado como “verdad”, pero a ti te hace sentir bien, no es algo que lastime a otros y te ayuda a hacer más llevadero tu camino hacia la plenitud, ¡a la chingada los demás! 

Adopta esa idea como tuya, repítela una y otra vez hasta que esté bien implantada en tu cerebro y se convierta en una de tus verdades. A ese proceso de sembrar ideas en tu mente, le llamo “Inception”. Es parte fundamental del lavado de cerebro. 

De nada te sirve cargar con lo que otros te enseñaron, solo por el simple hecho de que te lo presentaron como “lo que debes pensar”. Sólo tú sabes qué ideas te sirven, las te hacen feliz y cuáles te amargan la vida. Desecha estas últimas y atrévete a creer tus propias ideas. Hacerlo implica un proceso que requiere constancia para implantarlas en tu cerebro, pero sus resultados están pocamadre porque tú diseñas tu propia mente.

¿Cómo saber qué ideas funcionan para ti?

Tengo la idea que la base de todo es el amor propio. Entre más te conozcas, mejor podrás amarte porque irás descubriendo tu luz y tu sombra, y podrás estar consciente de tus emociones. Ese es el primer paso para saber qué ideas funcionan para ti: conocerte y permitirte sentir. 

Muchas veces se nos dice que mostrar emociones es símbolo de debilidad. “Que los hombres no lloran”, “que las mujeres son muy intensas”, “que no nos vean llorar los demás”. Estas son creencias retrógradas que debemos arrancar de raíz. Ser vulnerables es un acto valiente de amor propio. No cualquiera se atreve a abrazar lo que siente y a no ocultarlo por temor al “qué dirán”, pero cuando lo hacemos experimentamos una sensación de paz y libertad. 

No vivir tus emociones es cortar los aprendizajes de la vida. Reprimir tu sentir es ir matando poco a poco tu autenticidad, alejarte de tu esencia. Y si no eres tú mismo, no podrás darle a este camino el sentido que tú quieras; seguirás siendo el títere de los demás. Así que mejor experimenta tus emociones y analízalas para que estés consciente de ellas y sepas qué cosas detonan qué tipo de reacciones en ti. De este modo podrás evitar lo que te jode y procurar lo que te levanta. 

Las ideas que funcionan para ti son las que vibran con tu energía, que te hacen sentir bien, te ponen de buen humor, te inspiran a dar lo mejor de ti y a retarte constantemente. Ninguna idea que te haga sentir menos, te amargue o te estrese, es positiva para ti. Si te hace sentir bien, tómala. Si no, déjala ir. 

Define la vida que prefieres y mentalízate para caminar hacia ella

Otra forma de saber qué ideas funcionan para ti, es pensar cómo es la vida que prefieres y mentalizarte para alcanzarla. Programa tus pensamientos según ese futuro que eliges, y elimina las ideas y creencias que no vayan ad hoc con esa preferencia. 

Ojo: fija tus objetivos en la vida que prefieres, no en la que añoras. Una cosa es estar siempre añorando un pasado que ya fue o un futuro que no sabemos si será, y otra preferir cierta forma de vida. Si vives añorando lo que ya pasó, te deprimes porque es algo que no puedes recuperar ni revivir. Si te la pasas ignorando tu presente porque sólo piensas en el futuro que siempre has querido, la ansiedad te va a comer. Mejor déjate de cosas y enfócate en el aquí y el ahora. Piensa en el futuro que prefieres y trabaja día a día para llegar a él, sin sacrificar ni un segundo de tu valioso presente. 

No hay “bien” ni “mal”, solo hay conciencia 

Es muy común que desde chicos nos enseñen a polarizar, a ver la vida en blanco y negro: lo “bueno” y lo “malo”. Y vamos por la vida viviendo esa dualidad y juzgándonos bien cabrón tanto a nosotros como a los demás a partir de esa idea de opuestos. 

Creemos que somos objetivos porque tenemos nuestro concepto del “bien” y el “mal” bien definidos, pero no nos damos cuenta que estamos muy lejos de la objetividad porque los juicios que emitimos los hacemos desde nuestra conciencia. 

La conciencia es la forma que cada uno de nosotros tenemos para comprender y juzgar al mundo y nuestro ser. No nacemos con conciencia, la vamos desarrollando según las vivencias que tenemos, lo que nos enseñan, nuestra posición en la sociedad, la educación que recibimos y las personas con las que nos rodeamos. Por lo tanto, nuestra conciencia es muy nuestra y para nada es igual a la de los demás. 

Por eso no tiene sentido ir por la vida juzgando según lo que nosotros pensamos que es el “deber ser”. Lo que para mí debe ser, para ti tal vez vale madre, y al revés. Y eso no quiere decir que ni tú ni yo estemos equivocados, pero tampoco que uno de los dos sea dueño de la verdad. 

Somos espejos

Refléjate en otros; las personas somos espejos. Como dice el dicho, “lo que te choca, te checa”. Cuando veas ejemplos de gente que está en el camino que no quieres para tu vida, identifica sus actitudes, pensamientos y costumbres y analiza si las tienes tú también. Si es así, busca la manera de borrarlas de tu vida. 

Busca a personas en las que te gustaría reflejarte; aquellas que tengan clara la vida que prefieren y vivan cada instante. Tampoco se trata de obsesionarnos con ellas ni de querer tomar su lugar. Simplemente pueden servirte como guía. Investiga sus biografías, sus tips y las ideas que comparten. De lo que hacen, toma lo que vaya de acuerdo con tu mindset (tu forma de pensar) y adóptalo. 

Tu forma de ver la vida, depende solamente de ti

La vida es un juego. El chiste es pasarla bien, disfrutar lo bueno y aprender de la mierda que se nos va atravesando en el camino. Nuestra mente juega un papel importantísimo en eso, porque según la mentalidad que tengamos será nuestra forma de percibir la vida. 

Te vas a morir, no sabemos cuándo pero te va a pasar. A todos nos pasará. Ojalá alcances a vivir tanto como quieras, pero nadie te lo puede asegurar. El universo, el detino, Dios, La Luz o como le llames, funciona de maneras extrañas, pero nos dio el regalo de estar aquí, ahora. 

Piensa positivo. Si sigues dejando que tu mente se llene de ideas y pensamientos que te amargan y te alejan de tu felicidad, va a estar muy cabrón que puedas llegar a la vida que prefieres. Seguir en el papel de víctima y creete impotente ante la vida, no te llevará a tu máxima luz. 

No puedes reescribir tu pasado ni predecir tu futuro, pero en tu mente está el poder tan chingón de moldear tu forma de percibir lo que te pasa para disfrutar más y mejor tu presente. ¡Úsalo! 

Ejercita tu mente de forma constante para que se llene de ideas que te acerquen a la plenitud, y arranca de raíz los pensamientos que te joden la vida.  

Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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