27.12.2019
Mente

Spoiler Alert: La Mente Sí Cambia

Mariana Valenzuela

Aduéñate de tu mente.

¿Qué tan tuya es tu mente? ¿Es muy tuya o sólo es parte de ti pero otros la controlan? 

A pesar del enorme poder que tiene la mente (por si no lo habías pensado: la forma en que pensamos determina la manera en enfrentamos la vida), casi puedo apostar a que nunca te has hecho esas preguntas. O tal vez sí, pero no has hecho mucho con tus respuestas. 

Damos por sentado que somos dueños de nuestra mente, que somos chingones por pensar como pensamos, que nuestras creencias son la ley y si alguien piensa diferente, lo juzgamos. Cuando alguien tiene una forma distinta de percibir la vida porque su forma de pensar no es la misma que la nuestra, lo tachamos de “raro”, de “loco”, de “equivocado”. 

“Calladitos nos vemos más bonitos”. ¡No mames!

Rara vez (por no decir que nunca o casi nunca) nos detenemos a cuestionar nuestros paradigmas, pensamientos y nuestras ideas. No estoy criticando eso; nos han acostumbrado a no escarbar mucho, a no moverle al estatus quo. Si lo hacemos nos acusan de “rebeldes”, “problemáticos” o “nos volvemos locos si preguntamos demasiado”. 

Incluso nos dicen esta frase que me caga: “calladitos nos vemos más bonitos”. Nos han educado así, de la chingada, a vivir sin cuestionar y aferrarnos a las ideas que los demás nos han impuesto. Las defendemos a capa y espada, sin siquiera darnos cuenta que no son ideas nuestras o que a veces en vez de ayudarnos a crecer, nos joden la puta vida. Simplemente las creemos porque nos hicieron creerlas, y ya; nos gusten o no, nos convengan o no. Así, como si no fuéramos seres pensantes. ¡Son mamadas!

Manda a la fregada las ideas que no te sirven y adopta pensamientos que te lleven hacia tu máxima luz.

La única forma de realmente dueño de tu mente, es cuestionándolo todo. Así podrás llegar a tus propias verdades y forjar tus propias creencias. 

Pregúntate por qué tienes cierta forma de pensar, analiza de dónde vienen tus ideas y si te sirven o no. Si ves que algunos pensamientos no te representan, no vibran contigo ni aportan algo bueno a tu vida y nada más te alejan de tu luz, mándalos mucho a la chingada. No porque otros te digan que una creencia es “la correcta”, debes creerla como tal. Cada quien tiene las verdades que le funcionan.

De nada te sirve llenar tu disco duro ideas que te joden y le quitan espacio a ideas que verdaderamente te hacen caminar hacia la vida que prefieres. En vez de seguir aferrándote a aquellas creencias que te saturan de miedo, dudas y prejuicios que no te permiten avanzar porque te llenan de negatividad, dedícate a encontrar y adoptar formas de pensar que te sirvan como herramientas para ir hacia tu máxima luz. 

Spoiler Alert: la mente sí cambia.

Existe esa creencia común de que la mente no se puede modificar. Que si pensamos algo, lo pensaremos por siempre “porque así son las cosas”. A los bebés y niños sí tratamos de moldearles la mente; les insistimos en adoptar ciertas ideas o dejar otras, pero cuando llegamos a cierta edad y somos “grandes”, dejamos de hacerlo. Tenemos la creencia de que el cerebro de los adultos ya no tiene esa capacidad de modificarse, así que automáticamente aceptamos cualquier idea o actitud de otros “porque así son”, “porque así piensan y ya no lo podemos cambiar”. 

Esta idea está lejos de ser verdad. El cerebro sí se puede cambiar. En nosotros está el control de la mente, y con él de la forma en que percibimos lo que pasa en nuestra vida. Si tenemos una forma de pensar negativa, vemos la vida desde una perspectiva pesimista. Sentimos que no hay por dónde hacer que nos sucedan cosas chingonas. Vamos con la idea de que tenemos mala suerte o no somos lo suficientemente valiosos o capaces para tener una vida plena. ¡Qué puta hueva! 

En cambio, cuando nos deshacemos de los pensamientos negativos y los vamos reemplazando poco a poco con ideas positivas que mejoren nuestro ánimo y la percepción que tenemos sobre lo que sucede, independientemente de su naturaleza. Cuando nos deshacemos de la negatividad en nuestra mente, aprendemos a aceptar las cosas como vengan, con su luz y su sombra, con lo que está de huevos y la mierda. 

Modificar nuestra mente para que trabaje a nuestro favor, es un proceso que requiere huevos, paciencia, mucho trabajo constante. A través de un lavado de cerebro, podrás meter a tu mente las ideas que te hagan ir hacia donde quieres y soltar las que no te sirven pa’ nada. Pero lo principal es tener disposición de moldear nuestra mentalidad. Si sigues casado con tus pinches, ideas que ni son tuyas en realidad, nunca vas a poder avanzar hacia tu máxima luz. 

Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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