11.9.2020
Crecimiento

Ser egoísta te hará un mejor padre

Diego Dreyfus
Padre mano a mano con su hijo pequeño


Si te esfuerzas en ser un gran padre, seguro la cagarás. Si decides ser egoísta, renuncias a esa idea de “ser buen padre” y te enfocas en ser un gran ser humano, tus hijos eventualmente te catalogarán como “un buen padre”. Y si no, que vayan a terapia, porque tú habrás hecho lo mejor que podías con las herramientas que tenías.


No busques ser un buen padre ni un ejemplo para nadie. Esas son ideas que la sociedad cree que valen, que son “verdades absolutas”, pero para mí sólo son expectativas que nos pone a cuestas. Si no estamos despiertos no las cuestionamos, y entonces vamos por la vida creyendo que lo que para la sociedad significa ser un buen padre o ser un ejemplo, es el camino para sentirnos plenos. ¡Qué puta hueva!


¿A ti qué te da plenitud? ¿Qué amas hacer? ¿Qué te hace sentir bien contigo? ¿Qué te permite estar abrazar tu sombra y disfrutar tu luz? Si no te cuestionas eso y no te echas un clavado a tu interior porque estás muy ocupado queriendo ser un buen padre, déjame decirte que la estás cagando.


Ser egoísta es el camino hacia la plenitud


Yo no busco ser buen padre. Me da hueva esa idea.


Si yo sólo me enfocara en “ser un buen padre”, en “estar ahí”, en jugar con ellos, bañarlos, cambiarlos, estar siempre en casa, entonces no hiciera lo que hago, ni ganaría lo que gano, ni tocaría a todas las personas que toco, ni me sentiría tan bien conmigo mismo. No me sentiría pleno. Por lo tanto no podría ser un buen padre, porque recibirían mi sombra de otra manera. Hoy reciben “mi ausencia”, cuando estoy en la casa reciben mi enojo, cuando trabajo mucho reciben mi cansancio. Siempre de alguna manera reciben mi sombra. A menos que estés despierto. Porque cuando eso pasa, en todos lados tus hijos (y los demás) reciben tu luz. 


Por eso trato de estar cerca de ellos lo mejor posible. Hacemos actividades aunque sea por teléfono cuando estamos lejos. Cuando estamos juntos la pasamos chingón, cuando viajamos está de poca madre. Me llevo bien con su mamá, la amo. Ellos son nuestra responsabilidad. Somos lo que la sociedad etiqueta como “buenos padres”. Pero no es que lo seamos, es que en realidad estamos plenos por dentro. Y entonces desde esa plenitud les damos amor, y ellos entonces se sienten amados. 


La plenitud viene desde adentro. No la dan los hijos ni el matrimonio. Tampoco la soltería necesariamente. No la da lo externo: ser lo que la sociedad espera que seamos y lo que a veces creemos que “debemos ser”, sin cuestionarlo, es seguir dormidos, alejados de lo que nos hace plenos.


El querer está lleno de expectativas


El problema de querer es que tiene condicionantes, está lleno de expectativas. Si uno quiere ser buen padre, espera que los hijos sean buenos hijos. Se crean codependencias y ahí todo vale madre. 


Pero si tú eres libre, te deshaces del querer y aprendes a soltar. Cuando llega el día en que como humanos libres que son, dejan de necesitarte y se van alejando de ti, los puedes soltar sin pedirles nada a cambio porque tú también estás en libertad. En cambio, cuando los papás no son libres, empiezan a victimizarse y a querer poner cargas sobre sus hijos con reclamos como “Yo sacrifiqué todo por ti”. 



No extraño a mis hijos y eso no me hace un mal padre


Hablo mucho de mis hijos, pero no los extraño. Y si les preguntas a ellos si me extrañan, te van a decir que no. Y eso me da gusto. Porque si no me extrañan, significan que saben estar presentes en el aquí y el ahora, al igual que yo. ¡Chingón! 


Conforme crecemos, vamos perdiendo esa habilidad de simplemente estar, de vivir el momento. Nos enfocamos en cumplir expectativas, en el querer. De alguna forma creemos que para poder amar a ciertas personas, hay que sacrificar ciertas cosas que nos harían plenos. Y desde mi punto de vista, es completamente lo opuesto. Sé “egoísta” y construye la realidad que prefieres, hazlo por ti, no por tus hijos ni por tu pareja ni por tu ex. Tampoco por lo que la sociedad espera de ti. 


Elegir la vida que prefieres y caminar hacia ella tiene sus consecuencias. No te voy a decir que no. Pero también pasan cosas cuando no decides y no te atreves a ir hacia tu plenitud. ¿Cuáles consecuencias son las que prefieres?


Si quieres quedarte en la hueva de querer “ser un buen padre” y cumplir todos los requisitos que eso implica, con todo y los sacrificios que tú crees que son necesarios para llegar a ese punto (porque eso te han hecho pensar y no te lo has cuestionado), tarde o temprano te darás cuenta que tus hijos van a sentir que no lo eres. En vez de verte como un ser humano pleno y recibir tu luz, te des cuenta o no, les darás tu sombra de llevar una vida que no te da plenitud. 


No pongas expectativas ajenas en tu vida y renuncia a esas ideas que te inculcó la sociedad. Esfuérzate en ser un humano increíble y llénate de ti. Para algunos eso será ser egoísta; que te valga pito.

Tú enfócate en ti, en sentirte pleno. Desde esa plenitud podrás ofrecer y recibir amor: sin reproches y sin cargarle la responsabilidad de tu vida a nadie.


Si se te antoja filosofar más a fondo sobre el tema, tengo un curso donde hablo sobre cómo vivir desde el amor propio. Tal vez te sirven mis filosofadas al respecto y las herramientas que ahí comparto para hacer trabajo personal y fortalecerte en el amor.



Diego Dreyfus
Cuestiono todo | No soy Coach | Soy simplemente una mala influencia así que no me sigas si te da miedo crecer.
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diego@tevasamorir.comhttps://www.tevasamorir.com/

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