17.11.2019
Tú Siendo Tú

Renuncia a todo y elígete a ti.

Mariana Valenzuela

Hoy me puse frente al espejo e hice un ejercicio diferente:

Vi a mi Yo del pasado. Fue uno de esas mañanas en las que me llega la nostalgia de los años que ya pasaron. No es que no me guste mi vida, ahora me siento plena y amo lo que hago; simplemente me puse a reflexionar un poco sobre quién era antes y cómo he crecido hasta ser quien soy ahora.

Mi reflejo no miente:

No soy la misma persona que era hace algunos ayeres. Muchas cosas han cambiado en mí, más por dentro que por fuera. Claro que ya no me veo como hace unos años cuando estaba en mi mera juventud, ni me interesa hacerlo. Vivo con ojeras, mi cuerpo no es el de antes y me vale. Lo que me importa es lo de adentro. Sigo teniendo la misma esencia, de eso siento orgullo, pero ha madurado con el tiempo y a base de chingazos.

Al pensar en mi “yo del pasado” me di cuenta que a lo largo de mi vida he tomado algunas decisiones muy pendejas.

Soy un ser humano y como tal he tenido mis rachas en las que de plano eso de decidir lo que me conviene, no se me da. Y no me arrepiento ni me lo reprocho. Creo que a todos nos ha pasado varias veces y nos ha servido para aprender y para crecer.

Definitivamente los golpes que nos vamos dando a lo largo de nuestro paso por aquí nos hacen crecer. Poco a poco vamos aprendiendo qué hacer y qué dejar de hacer para llegar a donde queremos. Así que ni para qué darme golpes de pecho o torturarme deseando haber actuado distinto. Mejor lo acepto como una realidad: soy una persona y como tal la he cagado mucho y muy seguido, pero también he aprendido a base de mis errores. Eso es lo importante.

Entre tantas decisiones que he tomado, hay una en particular de la cual la verdad sí digo “qué chingón”:

Decidí empezar a ser mi propia versión de mí.

Suena medio confuso, cursi, trillado y lo que quieras, pero aventurarme en este proceso de encontrarme a mí mismo y aceptarme como soy ha sido una de las mejores cosas que he decidido.

¿Cómo llegué a esta decisión? La respuesta es sencilla, pero el proceso para llegar ahí es una chinga. Te lo digo directo y sin pelos en la lengua: un día me harté de ir por la vida siempre dejándome llevar por la corriente. Me cansé de permitir que otros me dijeran quién soy, qué debe gustarme, cómo debo vestir, qué puedo hacer; así que decidí renunciar a todo y a todos, y elegirme a mí.

Escogí amar a mi manera. A otros y a mí misma.

Dejé de lado mis apegos aunque eso implicó alejarme de la vida que conocía y de muchas de las personas a quienes más quería.

Decidí que iba a trabajar en lo que me diera plenitud. Elegí buscar la realización personal y profesional en vez de seguir viviendo una historia con la que no me identificaba. Le puse un alto a tener que “chambear por chambear” mientras dedicaba casi toda mi semana a un trabajo que no me hacía feliz. Me atreví a hacer lo que me apasiona aunque mi gente se medio infartara al principio. Puse primero mi felicidad y no dejé que nadie me definiera.

Decidí encontrarme. Nótese que he repetido mucho la esta palabra porque esa acción de tomar las riendas de mi vida ha sido una decisión, algo que yo elegí por y para mí. Me atreví a echarme un clavado hacia mis adentros. Después de observarme como nunca lo había hecho, entendí quién soy, qué me mueve, dónde estoy y hacia dónde quiero ir.

Decidí quitarme las máscaras y ser lo más yo posible.

Tomé la decisión de amarme y respetarme. Una vez que ya había entendido qué hay dentro de mí y tenía clara mi visión para el futuro, comprendí que para llegar a donde quería debía dejar de perder tiempo tratando de encajar en lo que los demás esperan de mí. Entendí que yo soy yo y nadie más tiene el poder de definirme.

Desde ese momento me he ido acercando a la plenitud. Cada día trabajo en mí para alcanzarla, por mí y para mí.

Te invito a que te elijas; a que decidas empezar el proceso de ser tú mismo.

Elegir es renunciar a un millón de cosas. Renuncia a todas ellas y elígete a ti.

Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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