26.6.2020
Cuestionamientos

¿Para qué publicar en redes sociales tu vida?

Mariana Valenzuela


Para muchos, publicar en redes sociales todo sobre nuestra vida es algo criticable. A quienes lo hacen se les tacha de "vacíos", “posers” de "needy", o "presumidos". Juzgan si alguien sube un post donde se ve muy feliz, o si se dice triste, si comparte algún logro o una derrota, si se compromete, si sigue en pedas de soltería, si tiene hijos, si no los tiene; si sale de vacaciones a un lugar “chafa” o a uno muy caro y lujoso. Es como si el chiste fuera chingar al otro, haga lo que haga. 


Pero contrario a lo que critican, el compartir en redes lo que nos pasa y cómo nos sentimos, tiene un lado positivo: se genera una especie de red de apoyo y estamos al pendientes los unos de los otros. Hoy hablaremos de eso, para cuestionar qué hay detrás de usar las redes como una especie de escaparate virtual donde todos se pueden enterar de lo que pasa en nuestra vida.

Publicar en redes sociales: tabú para algunos, y el pan de cada día para otros


Creo que casi todos los que tenemos acceso a internet (en una compu, en el cel o en cualquier dispositivo) estamos al pendiente de lo que otros postean en las redes, pero muchos se quedan solo de espectadores y no le entran a la publicadera. O algunos sí hacen uno que otro post, pero rara vez sobre su vida personal. Unos por miedo a qué dirán, otros por hueva y otros porque lo consideran como algo bastante criticable. Y otros muy en el fondo no publican nada porque sienten que no tiene nada digno de compartir. 


Es común especialmente para los Millennials y Generación Z utilizar las redes sociales como un escaparate y mostrar prácticamente todo de su vida. Los Millennials como yo vimos nacer Facebook, Twitter e Instagram. Tenemos ya muchos años metidos en este pedo de social media. Pero las generaciones más grandes parecen no entenderlo. 


´¨[Paréntesis: claro que también hay gente mayor (los Baby Boomers o incluso mayores) que lo hacen, pero esto suele ser algo más común en personas de menor edad, así que por cuestiones prácticas voy a generalizar].


No estoy criticándolos por opinar que es ridículo que publiquemos tanto en redes. Entiendo que para ellos no es algo tan “inherente” a la vida diaria y a diferencia de nosotros, crecieron sin esos medios de comunicación. Tal vez por eso se les hace raro que lo tomemos como algo tan natural y tan parte de nuestro día a día. 


Publicamos nuestros sentimientos, los lugares a los que vamos, qué comemos, qué hacemos en el trabajo, si estamos en el tráfico; aniversarios, cumpleaños, recuerdos tristes y felices. Compartimos la rutina que vivimos todos los días, pero también información que nos parece relevante según nuestras ideas o lo que nos gustaría que otros vieran porque está bonito o es una reflexión que podría servirle a alguien. 


Las redes sociales funcionan como apoyo


La costumbre de usar las redes sociales como diario, es fuertemente juzgada como un reflejo de inestabilidad emocional. 


Va la opinión de algunos psicólogos:

“Las personas más inestables emocionalmente, hacen mayor cantidad de publicaciones que las que son más estables. Todo esto, con el objetivo de regular sus emociones, y recibir más apoyo social; lo que les producirá mayor bienestar”. 


No me voy a meter en detalles porque no soy experta en Psicología y cada quien sabe por qué publicamos de forma constante o no. Pero creo que quienes sí lo hagan porque sean emocionalmente inestables y encuentren en redes una especie de colchón sobre el que se pueden apoyar, tienen todo el derecho de hacerlo. Si alguien siente que no tiene en su vida “real” personas que le ayuden a sentirse mejor cuando se lo está llevando la chingada, se vale recurrir a las redes sociales para buscar esa sensación de comprensión. 


Pensemos en un ejemplo: 

Imagina que uno de tus contactos en Facebook siempre comparte todo de su vida. De pronto pone un post sobre su ruptura amorosa después de muchos años de relación. Se ve muy triste. Y poco a poco pasa de publicar muchas veces al día, a postear solo una vez cada dos o tres días, y es contenido depresivo. Puede que esta persona no hable con nadie al respecto, pero tú o alguna otra persona puede notar que hay algo fuera de lo normal en su comportamiento y se pueden acercar a ella para ver cómo está. Tal vez este simple acto puede significar el mundo para esa persona, y no podría pasar de no ser por su forma de publicar en redes sociales. 


O viéndonos un poco menos drásticos, al publicar todo en redes sociales podemos encontrar gente que tiene gustos o pensamientos parecidos a los nuestros. O todo lo contrario. Ambas opciones siempre puede resultar interesante, porque conocer las opiniones de otros (iguales o ajenas a las nuestras) nos ayudan a ampliar nuestra perspectiva. 


Al final seguimos siendo personas tratando con personas, solo que en vez de hacerlo cara a cara, interactuamos mediante el feed de redes. Pero el cariño y la empatía se pueden sentir aún a través de las pantallas. Podemos impulsarnos los unos a los otros interactuando en esos medios. 

Cada quien decide cómo usar sus redes


Hay quienes publican en redes para entretener a los demás, otros cuidan cada post como si fueran una marca, otros porque quieren que los demás vean los memes y las demás cosas que les parecen graciosos. Otros sí lo hacen tal cual por llamar la atención: algunos para con cada like o comentario positivo aumentar puntos a su ego, y otros para sentirse apoyados o validados.  


¿Cuál es el pedo? Cada quien decide qué publicar en redes sociales. 


Para mí, lo que hay detrás de publicar en redes sociales es la búsqueda de un espacio donde podamos expresarnos y de preferencia recibir interacciones de vuelta. Si alguien prefiere exponer su luz y su sombra en Facebook, es muy su pedo. No veo en qué te pueda afectar que lo hagan. 


Como dicen en este post de VICE:

“El único problema que le encuentro a sacar tus mierdas a flote es toparte con el típico público basura que aprovecha tu vulnerabilidad para juzgarte en lugar de acogerte”.


Si no te gusta que alguien ponga toda su vida en sus redes, pues no veas lo que publica. Sigue scrolleando o si prefieres dale unfollow y ya. Pero ni tú, ni yo, ni nadie tenemos derecho a sentirnos más chingones que el otro sólo por creer que su forma de llevar sus propias redes sociales (o cualquier otro aspecto de su vida) no es "la correcta". Pa' empezar: ¿cómo sabemos qué es "correcto" y qué no lo es? Todas esas "verdades" son solo regla para nosotros, pero eso no significa que sean "verdades". Cada quien tiene su propia forma de ver la vida. Y al final de cuentas las redes sociales son espacios digitales donde podemos expresarnos libremente (sin pisotear la libertad ni la integridad de nadie, claro).

Juzgar a los demás por publicar en redes sociales todo sobre su vida, por no hacerlo, o por lo que sea, es desgastar tu energía en vez de usarla para vivir desde el amor.









Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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