7.8.2020
Cuestionamientos

LGBTTTIQ...XYZ ¿Para qué tantas etiquetas de diversidad sexual? 

Diego Dreyfus
Dos manos a contraluz con bandera LGBT iluminándolas

Cuando yo era chico me enseñaron que había dos opciones: o eras hombre, o eras mujer. Conforme fui creciendo me di cuenta que hay personas que no se identifican con “ser hombre” o “ser mujer”. Y ahora para esas personas el abanico de opciones es muy variado tanto, que ahora las siglas para la diversidad sexual son LGBTTTIQ y no dudo que pronto sea más largo. Recuerdo que primero era sólo LGB, luego LGBT y así se le han ido añadiendo letras. Muchos no sabemos exactamente ni qué significan.


Respeto lo que cada quien crea y sienta. Al final, quién chingados soy para juzgar. Pero yo en particular no entiendo para qué tanta diversidad sexual. ¿Por qué no sólo somos humanos y ya, todos por igual?

Creo que como sociedad, al tratar de poner más y más géneros, nos separamos. Yo veo los distintos tipos de género como etiquetas innecesarias. Tal vez algunos dirán que hablo desde mi privilegio; no lo sé, yo creo que lo digo desde el amor al prójimo: para mí todos somos iguales, por eso no veo el caso a tanta separación. Ante mis ojos, la sexualidad de cada quien no es un factor determinante para definir quiénes somos.


Yo no llego a los lugares y me presento diciendo: “Hola, soy hombre y me gustan las mujeres de ojos grandes y cabello lacio”. ¡No mames! Claro que no. Digo mi nombre o si me da la gana me presento como Huracán, y punto. O ni me presento. No entiendo por qué alguien tendría que dar explicaciones y portar la etiqueta de cierto grupo según su sexualidad. ¿Para qué tantas etiquetas?


Que alguien se incline hacia cierto sexo, o no se identifique con el género que le impusieron o con el sexo que tiene de nacimiento, o que sea hombre que se siente hombre, se comporta como hombre y le gustan las mujeres, para mí no hace diferencia: sin importar sus preferencias o su identidad sexual, siguen diendo humanos como yo. Lo que me importa es lo de adentro, cómo abrazan su luz y su sombra; su empatía, su forma de amar. También su forma de cagarla de vez en cuando, de mentar madres, de atravesar sus miedos.

Me interesa quién es como humano, no lo que haga con su sexualidad. Me importan los humanos por lo que son, no por a quién se cogen ni por cómo prefieren vestir. De hecho, muchos se me echan encima cuando digo esto, pero creo que es muy de mentes cerradas categorizar a las personas por cuestiones relacionadas con su sexualidad. 


Pero sé que no todos piensan de esta forma. Y no hay pedo, cada quien va despertando a su ritmo (si desean hacerlo). Entonces, haciendo un ejercicio de empatía y amor al prójimo, y para tratar de entender un poco mejor todo el rollo de LGBTTTIQ (y también porque nunca está de más informarnos por cultura general), me puse a investigar sobre el tema. No soy experto, así que con este artículo no pretendo ponerme a educar al respecto. Pero creo que hay ciertos términos que son básicos para hablar de diversidad sexual. Los encontré en este glosario de la CONAPRED, bastante completo desde mi punto de vista (aunque hasta a mí me cueste aceptar que estoy halagando algo que hizo el gobierno, pero también hay que saber reconocer cuando las cosas se hacen bien). Ahí te van:

¿Qué significa la palabra “género”?


Según la OMS:

El género se refiere a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres.  Se utiliza para referirse a las características que, social y culturalmente, han sido identificadas como “masculinas” y “femeninas”, las cuales abarcan desde las funciones que históricamente se le han asignado a uno u otro sexo (proveer vs. cuidar), las actitudes que por lo general se les imputan (racionalidad, fortaleza, asertividad vs. emotividad, solidaridad, paciencia), hasta las formas de vestir, caminar, hablar, pensar, sentir y relacionarse.


O sea que el género en sus orígenes nos divide en “femenino” o “masculino” según lo que la sociedad crea “correcto”. Uno es hombre o mujer y se comporta como tal, se viste como tal, piensa como tal y se ve como tal según lo que la sociedad nos ha enseñado que significa lo masculino y lo femenino. Son conceptos aprendidos; no nacemos con ellos. Y sólo abarca esas dos grandes etiquetas: hombre o mujer, e involucra ideas pendejas como que “el rosa es de mujeres” y que “los hombres no lloran”. Y esas ideas las tenemos tan arraigadas como sociedad, que las convertimos en nuestras propias verdades, sin cuestionarlas. 


Y quienes no sientan que caben en un molde o en otro, ¿se joden o qué?

No veo la necesidad de vivir los distintos aspectos de la sexualidad según las reglas de la sociedad. Si yo cojo a quien quiero y no me escondo, ¿por qué otros habrían de hacerlo? Aquí entra justamente otra palabra interesante: diversidad sexual y de género.

(Glosario de Diversidad Sexual)

¿Qué es la diversidad sexual y de género?


Hace referencia a todas las posibilidades que tienen las personas de asumir, expresar y vivir su sexualidad, así como de asumir expresiones, preferencias u orientaciones e identidades sexuales. Parte del reconocimiento de que todos los cuerpos, todas las sensaciones y todos los deseos tienen derecho a existir y manifestarse, sin más límites que el respeto a los derechos de las otras personas. 

Esta definición también es del Glosario de Diversidad Sexual y me hace sentido porque defiende el derecho de que cada quien viva su vida (en este caso su sexualidad) como se le antoje, siempre y cuando no sea a costa de alguien más. ¡Qué chingón! Es defender el hecho de que no todos somos iguales, por lo que no podemos exigir que todos quepamos en “la norma” que hicieron hace miles de años, cuando aún no se tenía tanta conciencia colectiva sobre la importancia de la libertad de ser quien cada quien decida ser. Hoy sabemos que en todo el puto mundo no hay absolutamente nadie igual entre sí. Hasta los gemelos idénticos tienen sus diferencias. Y si vemos esta diversidad desde el amor, lo lógico es precisamente buscar la libertad de que cada quien viva a su manera, incluyendo su sexualidad.


Apoyar la diversidad sexual es amar es aceptar al otro tal como es, no esperar a que se adapte a lo que según nosotros es “lo correcto” o “lo normal”.


Ojalá que esta fuera “la norma”, en vez de estar reprimiendo a quienes no caben en los moldes impuestos. ¿Qué chingados importa cómo cada quien vive su sexualidad o si son personas “femeninas” o “masculinas”? Pa’ empezar: ¿según quién las cosas “deben ser” de una u otra forma y si alguien rompe esas reglas merece ser juzgado y en algunos lugares hasta pierde derecho a vivir o a ser libre? ¿En qué te afecta que alguien tenga el poder de decidir cómo vivir su sexualidad?


Todos somos humanos


Siempre digo que para alcanzar la plenitud es necesario amarse a uno mismo. Yo, desde mi vida con privilegios pude tener un proceso relativamente sencillo hacia el amor propio. Lo entiendo. Pero estoy consciente que para la comunidad LGBTTTIQ ese camino tiene muchos más obstáculos al tener a la sociedad en contra y constantemente bombardeándolos de mensajes de odio e intolerancia hacia sus maneras de vivir la diversidad sexual. Tal vez si yo me hubiera sabido rechazado desde pequeño y no hubiera tenido la libertad de ser yo a mis anchas y valiéndome pito lo que dijeran los demás, mi historia sería diferente. No sé cómo, pero distinta. Y como no lo fue, y he aprendido a ver a los humanos desde el amor, aquí estoy escribiendo este artículo para empatizar con quienes han sufrido por las pendejadas que hacemos como sociedad al querer ahuevo hacer que los demás quepan en lo “aceptable”. No para victimizarlos, ni para echar culpas, sino para tratar de generar un poco de conciencia sobre esta realidad que viven muchos.


En conclusión, si por mí fuera no habría necesidad de tener el término de “diversidad sexual” porque es algo que me resulta irrelevante cuando lo importante es la esencia de cada persona. No me canso de repetir que todos somos seres humanos y al empeñarnos en categorizarnos, lo único que logramos aumentar la separación entre unos y otros. Pero la realidad es que las etiquetas sí existen y hay a quienes sí les importan y sí les duelen. 


“Lo que no se nombra, no existe”. 


Anna G. Lozano, Experta en Género, argumenta que “lo que no se nombra, no existe” y que por eso es tan importante defender cada una de las siglas de la diversidad sexual LGBTTTIQ, y las que se vayan agregando. Justo su frase me hizo despertar y cambiar mi postura. Tal vez haya quienes piensen como yo y no le tomen importancia a la forma de vivir la sexualidad de cada persona, pero también existen quienes sienten esa necesidad de ser ellos mismos libremente para vivir en plenitud. Y nada me cuesta seguir viéndolos como personas igual que tú o que yo, pero respetar la diversidad sexual que para ellos sí tiene un gran peso. No lo hago por quedar bien o por lástima ni mucho menos, sino por empatía y amor al prójimo. 


Si te cuesta abrir tu mente ante temas que rompen paradigmas, como el de la diversidad sexual, te recomiendo checar mis cursos: en del Amor doy herramientas para aprender a vivir desde el amor, y en el de La Mente hablo sobre cómo abrirte a nuevas ideas y trabajar tu mente a tu favor. 






Diego Dreyfus
Cuestiono todo | No soy Coach | Soy simplemente una mala influencia así que no me sigas si te da miedo crecer.
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diego@tevasamorir.comhttps://www.tevasamorir.com/

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