3.9.2020
Relaciones

Escuchar historias de amor cambió mi forma de amar

Pablo Piñeiro

Llevo varios años vaciando una mochila que se fue llenando de información desde que nací. 


Atesoré muchísima información de diferentes fuentes, en lo que se refiere a lo que “deben ser” las historias de amor y la vida en general. Todo el cine que veía, la música que escuchaba, los libros que leía o lo que mi entorno me enseñaba fue llenando esa mochila de la que os hablo. 


Creo que ese es el caso de mucha gente, pero hablaré del mío. El problema es que yo utilizaba toda la información que tenía para llevar a cabo mis relaciones y aún así no obtenía el resultado que me prometía Hollywood... 


También me dejé llevar por lo que una sociedad capitalista me marcaba como “camino a la felicidad relacional”. Por eso busqué la modelo de Victoria’s Secret para que fuese de mi mano, casarme, tener una casa grande, un carrazo y buscar los hijos, pero descubrí algo muy interesante: ¡QUE ESO NO ME HACÍA FELIZ! Nada feliz, de hecho. Fue entonces cuando decidí abrir la cremallera de la mochila y empezar a sacar cosas. 


“Escucho historias de amor gratis”

 

Uno de los proyectos que hicieron que en vez de sacar de una en una todas esas creencias, decidiese darle la vuelta a la mochila de golpe, fue ponerme a recorrer mi país con un cartel que rezaba: “Escucho historias de amor gratis”.


Cada persona que se sentaba a regalarme su historia fue haciéndome una muesca, hasta el punto es que pude empezar a ver la realidad de nuestro sistema relacional dominante, y así pude entender por qué a mí no me hacía feliz. 


A día de hoy y después de más de mil historias escuchadas, cuatros años de deconstrucción y varios libros (algunos que leí y otros que escribí), me baso en 10 aprendizajes para relacionarme con el mundo. No pretendo que sean verdad universal ni mucho menos una ley, porque respeto la forma que cada quien tiene de ver la vida. Es lo que he aprendido en los últimos años a raíz de mis experiencias, así que os lo comparto desde el amor:



Mis 10 aprendizajes relacionales

Hombre de espaldas admirando el atardecer

Esto es lo que la vida me enseñado que es verdaderamente importante para relacionarme con el mundo, al menos para mí:


1. Prestar atención y analizar con cariño y respeto lo que pienso y siento

Entendí que para empezar a relacionarse con los demás, es importante aprender a relacionarse con uno mismo y para eso tuve que aprender a escucharme desde el amor y sin castigarme, sólo asumiendo lo que soy, lo que quiero, y haciéndome responsable de ello. 


2. Comunicar todos mis pensamientos y sentimientos con sinceridad, sin buscar en ningún momento agredir a otra persona

Otro de mis aprendizajes es que cuando transito en sinceridad conmigo, lo más coherente es que lo haga en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. Me di cuenta que es importante hacerlo desde el mismo lugar que lo hago hacia mí con cariño y respeto como bandera. 


3. En caso de herir a una persona sin que haya sido de modo intencional, debo entender cuál es el límite de mis responsabilidades, sin cargar con las de terceros; pedir disculpas cuando me comuniquen el daño, y reconocer mis errores desde la humildad y la aceptación. 

Me parece importante entender que por mucho que pongamos de nuestra parte para cuidar la comunicación, siempre habrá personas con diferentes puntos de vista ante una misma realidad. Por ello tal vez les resulte una agresión nuestro modo de comunicar o nuestro mensaje como tal. Ante ello, aprendí que debo asumir que tengo sólo una parte de la responsabilidad de esa agresión, y la otra, que es ineludible, es del receptor del mensaje y no debería hacerla mía. 


Y si por alguna razón pasamos algo por alto y resultamos tener toda o la mayor parte de la responsabilidad de herir a otra persona, no está de más recordar que somos seres humanos que se equivocan, como todos los demás, y que nos hace mejor persona tener la capacidad analizar nuestros errores y con dicho análisis disculparnos sinceramente. 


4. Cuidar a los seres que amo

Para mí, amar es el acto en el que decides cuidar a otro ser, de esos que con su simple presencia te hacen sentir mejor porque su modo de vida es el amor y no ven la posibilidad de latir en algo que no construya. Cuando encuentro a uno de esos seres y decido tenerlo en mi vida, lo cuido. Lo trato lo mejor que puedas y busco construir juntos el vínculo más importante del mundo, haciéndolo siempre desde la libertad.


5. Aceptar que las personas que amo, amen también a su antojo en la búsqueda de estar lo mejor posible

Cada persona nace libre, pese lo que le pese a la sociedad castrante que busca atar a toda costa todos y cada uno de los pensamientos que pueden emanar de la curiosidad humana. Poco a poco la conciencia colectiva tendrá que entender que la mejor opción es ganar la 

batalla en la que se pone en juego nada más y nada menos que el amar libremente a quien nos dé la real gana, entendiendo que en el amor no cabe nada que sea negativo.

 

6. Controlar mis impulsos biológicos por medio de la razón con la finalidad de crear relaciones de calidad con diferentes personas y no sólo con una

Somos seres racionales y por lo tanto tenemos la capacidad de razonar ante diferentes situaciones que nos plantea la vida. Una de ellas es la segregación química que sucede en nuestro cerebro cuando conocemos a otro ser. He aprendido que si dejamos todo lo que pueda ocurrir en esa relación de la mano de nuestra parte biológica, lo más probable es que enfoquemos en ese ser y durante un tiempo determinado no podamos dedicar la misma calidad obnubilante con ninguna otra persona, ni cosa o proyecto, etc... La vida es muy corta y hay muchos seres y situaciones que merecen una presencia concreta que permita disfrutar a todas la partes por igual. Se puede disfrutar de muchos vínculos de calidad. 


7. Vivir presente en cada momento que comparta con las personas que amo

Aprendí a valorar la importancia de estar. Ahora entiendo que estar de verdad, con una buena escucha activa en la que sólo exista la otra persona o el tema a tratar, tal vez es de lo más complicado hoy en día.  Pero hay que ser conscientes de que el tiempo que podemos dedicarle a cada persona es limitado y no deberíamos desaprovecharlo.

 

8. Utilizar la escucha activa como clave para entender

Otra gran lección ha sido que si no hago una escucha activa y con atención en una conversación o una situación con otra persona, posiblemente se me escapen muchos mensajes que la persona emisora me está lanzando, y por lo tanto tal vez no entienda algo, que de otro modo sería evidente, y lo que es peor, posiblemente importante. 


9. Defender mi forma de relacionarme desde el respeto

También aprendí que cuando alguien ataque mi forma de relacionarme porque no sea la suya o porque siendo parecida ve comprometida su realidad relacional, no debo transmitir que la mía es mejor que la suya. Eso sería actuar desde la soberbia y la prepotencia.. Hay que entender que cada quien piensa diferente y respetar con humildad la opinión de las otras personas. 


10. Cada persona es un ente diferente que ama según sus ideas y convicciones, pero ninguna es mejor que otra

Uno de los aprendizajes más significativos que he adquirido en este proceso, es que cada persona tiene un modo de amar, y es digno de admirar que en los tiempos que corren alguien decida lanzarse sin red a mostrar su vulnerabilidad a otra persona. Creo que nadie debería tener derecho a cuestionar cuál es la mejor forma de hacerlo. No existe un modo concreto de amar; hay tantas formas de hacerlo, como personas en el mundo. 



Amor, respeto y libertad

Creo que si tuviera que resumir lo que aprendí tras la maravillosa experiencia que viví gracias a ese cartel con el que viajé por mi país, os diría que la clave para mí ha sido entender que amar es respetar desde la libertad. Entendí que cada ser humano tiene su propia realidad y respetar las diferencias, comprendiendo que cada quien es libre de vivir a su manera, de amar a su manera y de llevar en su mochila de vida sólo lo que decida cargar y no lo que los demás le impongan. Y en el tema de las relaciones, aprendí que las historias de amor de otros no necesariamente marcan pauta en las mías; yo decido cómo vivirlas, y opté hacerlo desde mi propia definición de amor




 


Pablo Piñeiro
Me llamo Pablo Piñeiro y soy curioso por naturaleza. Eso me ha llevado a perseguir sueños como en su día fueron: ser modelo, ser actor, vivir del fútbol, escribir libros o que una revista como la Cosmopolitan me considere un "Gurú del amor". Me he dado cuenta de que en la vida, para llegar a conseguir lo que quieres, necesitas pararte a escuchar ya no solo a tu entorno, sino a ti mismo. En el momento en el que eres consciente de lo que quieres, verás de una forma más clara cómo conseguirlo.
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