20.3.2020
Crecimiento

Emociones positivas: la importancia de contarte historias chingonas

Mariana Valenzuela

Dejémonos de cursilerías: por más optimistas que seamos y por más bonito que nos hablemos, las cosas son como son y no podemos cambiarlas. Así es esto de ser simples mortales en la vida real. No hay viajes en el tiempo ni lámparas con genios mágicos que nos concedan el deseo de que la vida sea como se nos dé la gana. Esta simulación en la que vivimos, simplemente es. 

Sin embargo, por más culera que nos parezca la vida, al final es solo eso: lo que a nosotros nos parece, nuestro punto de vista. “Todo depende del cristal con que se mira”, como dicen por ahí. Por eso sí importa verle el lado bueno (o el menos malo) a la vida. Es ahí cuando las emociones positivas tienen un papel chingón en nuestra forma de reaccionar ante lo que nos pasa.

Andar de amargados y llenos de emociones negativas, no nos lleva a nada bueno. Quedarnos en el papel de víctima lamentándonos por lo que pasa o no, está de hueva, tanto para uno mismo, como para los demás. Nada provechoso sale de llenarnos de mala vibra. 

Y no, no estoy juzgando por juzgar. Lo digo por experiencia propia, y creo que todos hemos adoptado ese papel al menos una vez (y varios, me incluyo, muchas más de una). 

Si quieres ahondar en este tema del manejo de emociones para lograr que las emociones positivas le ganen a las negativas, te interesa la inteligencia emocional. Te compartiremos información de expertos sobre eso. Ojalá te sirva. 

Empecemos:


 ¿Qué son las emociones?

Las emociones son respuestas o reacciones fisiológicas que genera nuestro cuerpo ante cambios que se producen en nuestro entorno o en nosotros mismos. No es algo “del corazón”, ni algo para juzgar. Es la forma en que nuestra mente y nuestro cuerpo responden a la luz y a la sombra de la vida. Vienen desde adentro, desde lo más profundo. ​Los diversos estados emocionales son causados por la liberación de neurotransmisores (o neuromediadores) u hormonas.  

Son como un botón que activa un chingo de cosas en nosotros, de adentro hacia afuera. Las emociones duran solamente un rato, luego se convierten en sentimientos (confieso que para mí fue como un mindblown aprender mientras investigaba para este blog post, que no es lo mismo emoción que sentimiento) y se muestran a través del lenguaje. O sea que detrás de una sonrisa, de una mentada de madre, de un llanto o de alguien gritando encabronado, hay una emoción que desató esa reacción. 

Funciones de las emociones

Las emociones son información sobre cómo actuar ante lo que ocurre para darnos lo que nuestro cuerpo considera que necesitamos. Por eso es importante darnos chance de conocer qué emociones tenemos e identificar claramente qué cosas, personas, recuerdos o situaciones nos las provocan. Y además de eso, hay que saber manejarlas. Cuando no estamos en contacto con nuestras emociones y no las manejamos adecuadamente, está cabrón poder controlar nuestras reacciones ante lo que pasa. 

¿Has oído acerca de la Inteligencia Emocional? Pues de eso se trata, de saber manejar las emociones en vez de desbordarnos. Y es igual o más importante que la lógico matemática o las otras 8 inteligencias así que hay que trabajar en ella. 

Las emociones positivas y negativas son como un tablero que nos indica cómo estamos por dentro

Las emociones no son solo “cosas que sentimos y ya”. Si fuéramos coches, las emociones serían el tablero y nos mostrarían avisos internos. Acéptalas, siéntelas, surféalas, profundiza en ellas y deja que te lleven a algo. 

Nos sirven para dos cosas:

  • Para conocernos mejor

Saber qué respuestas está teniendo nuestro cuerpo ante ciertas situaciones nos hará entender qué emociones sentimos, de dónde vienen y por qué reaccionamos así. Nos sirven para crearnos una imagen más detallada sobre nosotros mismos.

  •  Para determinar nuestro rumbo

Estar en contacto con nuestras emociones nos ayuda a saber qué hacer para o a qué sacarle la vuelta para tratar de que rodearnos de lo que nos provoca emociones positivas y así evitar nos jodan las negativas. 

¿Emociones positivas o negativas?

Existen distintas formas de calificar las emociones. Pero meternos a eso ya es mucha teoría. Entonces mejor las dividiremos en dos categorías: emociones positivas y emociones negativas. 

Y esto no quiere decir que unas sean “buenas” y las otras “malas”. Para nada. Toda emoción nos sirve de algo y no debe ser ignorada. Simplemente hay unas que desatan casi al instante sentimientos que nos joden, y otras nos provocan sensaciones que nos levantan.

Quizá no para todos sean las mismas sensaciones positivas/negativas, porque cada quien piensa y siente distinto, pero como este blog va para mucha gente, lo generalizamos.

Las emociones positivas son aquellas que implican sentimientos agradables, valoración de la situación como beneficiosa. O sea, son esas emociones que se sienten pocamadre y nos hacen sentir que las cosas están saliendo como esperamos: alegría, felicidad, amor, humor, y más. 

A diferencia de las emociones negativas y su manera de hacernos sentir que la vida nos escupe en la cara (porque hay días en que nos vuelven innecesariamente dramáticos), las emociones positivas nos ponen de buen humor y nos inspiran a repetir esas conductas o situaciones que las provocan. Le encuentro lógica: si algo nos hace sentir bien, queremos más y más. Es parte de la naturaleza humana. 

Las emociones positivas tienen nombre y significado

¿Qué tantas emociones positivas conoces?

No es una pregunta común, porque hablar de emociones tampoco es algo que hagamos muy seguido, ni porque sí las sentimos todos los días. Voy a ser muy honesta: mientras estaba investigando para hacer este blog post me di cuenta que conozco muy pocas. O sea, sí he sentido muchas, pero quise hacer una lista de emociones y me di cuenta que casi no sé nombrarlas. Y por si tú también estás en esa situación, sabes de alguien que lo esté, o por si te sirve de algo, ahí te va una lista con los nombres algunas:

Emociones positivas

  • Amor: Para mí es la emoción más cursi e inspiradora que implica un gran cariño por alguien o por algo. Es como cuando te enamoras de alguien y se convierte en tu persona favorita (después de ti mismo, claro).
  • Bondad: Es lo que describe a alguien “de buen corazón”, generoso y amable. Por ejemplo a ese amigo que siempre está cuando lo necesitas.
  • Empatía: Cuando nos ponemos en el lugar de los otros, los escuchamos y les damos su lugar como humanos. Como cuando unos marchan por una causa que a ti te vale madre, pero en vez de juzgarlos o tratar de pararlos, tratas de entenderlos y los dejas ser. 
  • Esperanza: Es la idea (muy tranquilizante) de que de una forma u otra todo va a estar bien, o que de perdida va a mejorar la situación. Ejemplo: cuando te corren de un trabajo pero te quedas tranquilo porque algo dentro de ti te dice que pronto encontrarás algo mejor.
  • Felicidad: Se refiere a sentir un chingo de alegría. Es cuando sientes que la vida te sonríe. Eso pasa por ejemplo cuando te dan un regalo sorpresa que te encanta.
  • Humildad: No andar de mamón. Aceptar que no somos mejores que los demás; bajarle unas rayitas al ego, como cuando no por tener mucho dinero te burlas de quienes no tienen. 
  • Libertad: Es sentir que nada te detiene, que no hay algo o alguien limitándote. Por ejemplo, cuando terminas una relación de hueva y disfrutas la soltería sin nadie que te pregunte cada 5 minutos dónde estás.
  • Motivación: Inspirarte a ser y hacer lo que prefieras. Es como cuando tienes ganas de terminar el maratón y lo logras a pesar del cansancio.
  • Paz: Cuando estás en estado zen, en equilibrio y te sientes con la vida balanceada. 
  • Placer: La gozadera. Lo provocan cosas, situaciones o personas que nos hacen sentir pocamadre. Como con el sexo, así mero.
  • Satisfacción: Es la sensación de estar a gusto con algo o alguien, que no estamos inconformes. Como cuando tu comida estuvo deliciosa y cumpliste tu antojo.
  • Ternura: Es como cuando ves a un cachorro haciendo algo gracioso y te dan ganas de abrazarlo.  

Esas sólo son unas cuantas. Aquí hay una lista con 250 emociones, también en orden alfabético y toda la cosa. 

¿De qué sirven las emociones positivas?

Si no nos echamos porras nosotros mismos, ¿entonces quién chingados lo hará? Algunos tenemos la suerte de tener una mamá que sigue siendo nuestra fan número 1, o un novio, una novia, o algunos amigos buena onda que nos levantan cuando caemos. Chingón.

Pero las personas van y vienen. Tal vez luego se pelean contigo por alguna razón, se mueren o simplemente cada quien agarra su camino y ya casi no se hablan. Pensando en esos posibles escenarios ya no suena tan bien la idea de que sólo ellos nos echen porras, ¿no? 

Relájate, es sólo hipotético. Pero pa’ eso estás tú, pa’ contarte historias chingonas que te hagan sentir bien, tengas a quien tengas a tu lado, pase lo que pase. Digo, sí somos seres sociales y necesitamos gente con nosotros, pero solo para convivir, no para poner en sus manos nuestro bienestar emocional. De eso te encargas tú, poniendo atención a tu cuerpo para identificar las emociones que sientes y entender por qué reaccionas así ante lo que pasa, y para alejarte de lo que te da para abajo. 

Si te ocupas por mantener emociones positivas y canalizar las negativas hacia algo positivo, se te hará mucho más fácil la chamba de estar bien. Cuando identifiques que algo te está chupando la energía y provocándote sensaciones que te alejan del bienestar y la plenitud, conecta contigo y trabájalo para que no te afecte tanto. No hacerlo es caer en el autosabotaje y ser tú mismo quien te está cagando el palo en tu camino. 

En cambio, si te enfocas en las emociones positivas y tratas de mantenerlas presentes e identificadas en tu día a día, tú mismo vas a darte la confianza que necesitas para seguir echándole ganas a la vida y así llegar a la realidad que prefieres para ti. Podrás fluir porque no tendrás energía negativa llenando de sombra tu luz, sino todo lo contrario: podrás brillar como te dé la gana porque te estarás contando historias chingonas en vez de victmizarte o de truncar tus sueños por andar sintiendo y creyendo cosas que te hacen sentir mal. 

Tampoco me refiero a que te aisles en una burbuja rosa donde todo es perfecto y a pesar de las veces que la cagues te hables hermoso siempre y hagas como que no pase nada. Hay que mantener siempre los pies en la tierra, aunque a veces dejemos que el ego vuele un poco. Si vemos algo que podemos mejorar para llegar a ser nuestra mejor versión, hagámoslo. Y aunque las cosas de pronto se vean muy difíciles, hay que enfrentarlas con emociones positivas para reaccionar de la mejor manera. 

























Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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