1.4.2020
Crecimiento

Emociones negativas: cómo entender lo que nos quieren decir

Mariana Valenzuela

Piensa en cómo te sientes y qué haces cuando te encabronas, cuando te da un ataque de celos y te vuelves stalker profesional, cuando sientes te paralizas de miedo, o cuando la culpa por algo no te deja vivir en paz. Detrás de tus reacciones hay emociones negativas causando un desmadre en tu cerebro provocando que te comportes de tal o cual forma, usualmente de manera agresiva o con tristeza y frustración.

No eres tú, son tus emociones haciendo un cagadero de adentro hacia afuera. 

Emociones negativas: ¿te joden la vida?

Es imposible no sentir las emociones negativas. Son parte de nosotros. Pero el chiste es entenderlas y no dejarnos llevar por ellas. Cuando las emociones negativas sobrepasan las positivas, nos volvemos una bomba de tiempo. Y la cosa es que nos jodemos a nosotros mismos y de paso a quienes nos rodean.

En cualquier momento explotamos y aventamos nuestro relajo interno a quienes estén a nuestro alrededor, tanto voluntaria como involuntariamente. A veces nos damos cuenta del chingo de mala vibra que le pasamos a los demás, pero hay ocasiones en que de plano estamos tan metidos en nuestra “mala onda”, que ni captamos lo culero que estamos siendo tanto con nosotros como con otros. 

Y creo que estarás de acuerdo conmigo cuando digo que no está chido ver a alguien que se la pasa quejándose de todo, o que va por la vida con bandera de “pobrecito yo, todo me pasa”. ¿O acaso a ti te gusta ver que alguien hasta suda negatividad o ser esa persona que le roba energía a los demás por su mala vibra? 

En realidad cada quien puede responder lo que se le dé la gana, no estoy aquí para decir verdades absolutas ni para juzgar. Pero si tu respuesta es “no”, yo te diría que hay que ser coherentes y no ser una de esas personas si tanto nos cagan. Recuerda que somos un espejo. Si te choca ver a personas amargadas tirando mierda por todo o en papel de víctima, voltea a ver qué hay en ti como para que eso te moleste tanto. No se trata sólo de criticar y juzgar a los de la vibra negativa, sino de ver explorarnos para descubrir si en realidad somos como eso de lo que nos quejamos.

Pero para poder hacer algo al respecto, hay que tener conocimientos sobre el tema. Investigué sobre emociones negativas, maneras en que impactan en nuestra vida y cómo controlarlas. Te comparto lo que encontré:

Entender las emociones negativas
Las emociones negativas desatan cosas positivas si las entendemos.

¿Qué son las emociones negativas?

Tal vez parece una pregunta muy obvia, pero para algunas personas no está muy claro el concepto. Las emociones negativas son las que, a diferencias de las emociones positivas, nos provocan malestar o desagrado y suelen alterar nuestro bienestar. También se les llama “emociones tóxicas” y suelen venir acompañadas del deseo de evitarlas o evadirlas.

Y antes de lamentarnos y querer satanizar a las emociones negativas, cabe aclarar que las emociones negativas no son “malas”. Para empezar, nada es “bueno” o “malo”, todo es conciencia; pero ese es otro tema. Volvamos a las emociones negativas: sí, es cierto que pueden parecer una gran piedra en nuestro camino para sentirnos en plenitud, pero también hay que tomar en cuenta que tienen su lado positivo, aunque suene medio raro decirlo.


Aprovecha las emociones negativas

Las emociones, tanto las positivas como las negativas, son reacciones fisiológicas que tenemos ante distintas circunstancias, y sirven como mecanismo de nuestro cerebro para adaptarnos a los diferentes entornos. Por ejemplo, ante un peligro real tenemos miedo y nos alejamos de él. Si no sintiéramos emociones negativas sería más complicado identificar los riesgos o peligros. 

Son como un foco rojo que se prende para que nuestra memoria emocional se active y nos acordemos que tal cosa nos hace sentir mal, y entonces a la próxima tratamos de sacarle la vuelta a lo que nos provoca esas emociones.

Ejemplos de emociones negativas

  • Angustia
  • Asco
  • Cansancio
  • Celos
  • Culpa
  • Decepción
  • Dolor
  • Desprecio
  • Impotencia


Y unas de las más comunes son: el miedo, la ansiedad y la ira. En esas me voy a enfocar en este artículo.

Las que más nos joden: el miedo, la ansiedad y la ira

Miedo:

Según Wikipedia, el miedo es la emoción desagradable que surge cuando nos sentimos en peligro, ya sea real o imaginario, por algo en el presente, en el futuro o incluso en el pasado. O esa que podemos sentir miedo incluso por algo que no está sucediendo, o por algo que ya pasó. Así de cabrona está la mente. 

Puede que la fuente de ese miedo que sentimos no sea real, pero el miedo sí lo es. Lo que provoca en nuestro cuerpo nos permite saber que esa emoción no es ningún invento. Así que la próxima vez que veamos a alguien “muerto de miedo”, en vez de juzgarlo o de burlarnos de su miedo (o de su fobia si el miedo ya subió de nivel y se volvió casi insoportable), hay que pensarlo dos veces y ser empáticos. Lo que para uno es algo insignificante, como una araña, para otra persona puede desatar sensación de miedo intenso. Y eso no quiere decir que ni uno ni otro esté “en lo correcto”.

Efectos del miedo:

Según Psicología-Online, su característica principal es que sentimos nervios, pérdida de control y nos angustiamos por nuestro bienestar o por nuestra salud. 

Más allá de lo que sentimos, el miedo se refleja en nuestro cuerpo con estas reacciones fisiológicas:

  • Sudamos mucho (algunos un chingo)
  • Se acelera el corazón de la nada, aunque no estemos haciendo corriendo o haciendo algún esfuerzo físico
  • Hiperventilamos y se nos dificulta respirar
  • Nos ponemos pálidos y la temperatura del cuerpo baja, por eso se dice que “nos quedamos helados”
  • Los músculos a veces se engarrotan
  • A veces duele el estómago

¿Cómo enfrentar el miedo?

Para superar el miedo es importante atacar los pensamientos que te abruman, y dejar de evitar los estímulos que nos dan miedo. Se recomienda dejar de enfocarnos en las ideas que nos provocan miedo, pero a su vez aceptar que el miedo se enfrenta, en vez de querer evadirlo con tal de evitarnos esa sensación incómoda que nos provoca esa emoción. Tal vez no hace mucho sentido al principio, pero exponerte al estímulo que te provoca ese miedo, te hará habituarte a él y así poco a poco dejará de provocarte esa emoción.

No soy experta en el tema, no tengo ninguna autoridad moral para decirte qué hacer para vencer tus miedos. Te diría que conectaras contigo y encontraras la forma que a ti te funcione. El chiste es hacer lo que necesites para que ya no sientas tanto miedo, porque se siente muy culero. 


Ansiedad:

¿Has sentido que no puedes estar quieto porque una idea te da mil vueltas en la cabeza? Eso es ansiedad. Es esa sensación de inquietud y angustia. Se parece al miedo, pero la ansiedad no necesariamente tiene algo en específico que la provoque. Por ejemplo, puedes sentirte ansioso y no tener idea de qué te tiene así. Y no pasa nada, no tienes que identificar a huevo de dónde viene tu ansiedad. Pero sí es importante trabajar en ella para que no escale y que puedas recuperar tu paz mental. 

Efectos de la ansiedad:

Aparte de tenernos angustiados y sin paz, la ansiedad hace un desmadre con nuestra vida:

  • Provoca insomnio, o al menos hace que dormir no sea tan fácil
  • Es difícil dejar de movernos cuando estamos ansiosos (es como cuando garras algún tic y mueves el pie sin parar durante mucho tiempo y ni cuenta te das)
  • A veces nos hace sudar (pero no tanto como el miedo)
  • El cerebro no descansa porque está pensando todo el tiempo (usualmente cosas sin sentido o que ni al caso que las pensemos en ese momento) debido a la ansiedad
  • Nos ponemos nerviosos
  • En ocasiones nos mareamos e hiperventilamos

¿Cómo enfrentar la ansiedad?

Al igual que el miedo, no hay fórmula universal para enfrentar la ansiedad. Se recomienda que trates de identificar qué hace que se sientas así. Entiende que el cuerpo reacciona ante situaciones de riesgo o peligro, así que trata de encontrar la raíz. Sin forzarte a encontrar esa respuesta en chinga y sin mentirte. Date tu espacio y tu tiempo para ver qué detona la ansiedad en ti. No te juzgues, todos somos diferentes y a cada quien nos afectan las cosas de distinta manera. 

Otra cosa que tal vez te pueda funcionar, es meditar. De la manera que prefieras, usando las herramientas o los métodos que mejor se acomoden a tus gustos y necesidades, meditar ayuda a tranquilizarte, y estar en calma ayuda vencer poco a poco la ansiedad.

Si tus niveles de ansiedad son demasiado grandes y te impiden disfrutar la vida o ser funcional, te recomendamos buscar ayuda de algún especialista. La ansiedad puede convertirse en un trastorno y es de cuidado. Tampoco es el fin del mundo, no hay que entrar en pánico, pero entre más pronto busques ayuda, menos tiempo tardarás en sentirte mejor. Y el chiste de esta vida es disfrutar y pasarla bien.


Ira:

Cuando traes encabronamiento al quinto nivel, eso ya no es enojo: es ira. Esta emoción se caracteriza por mucha agresividad. La pueden provocar personas, pensamientos, ideas o situaciones que te molestan y te hacen enojar. Pasa sobre todo a personas que tienen temperamento muy fuerte, cuando las cosas no salen como quieren o cuando se sienten de cierta forma amenazados. También se da mucho ante la frustración recurrente. 


Efectos de la ira:

  • Nos pone muy agresivos
  • Hiperventilamos
  • Se nos dificulta pensar objetivamente porque “la mente se nubla” por el coraje
  • Sudamos más de lo usual
  • Se nos acelera el corazón (incluso hay quienes pueden llegar a tener un infarto por una encabronada que se den)
  • A veces duele la cabeza porque al enojarnos apretamos la mandíbula sin darnos cuenta y eso provoca que la cabeza se tensione y nos duela

¿Cómo enfrentar la ira?

La ira también se trabaja poco a poco. Pero para esta emoción sí es más fáci identificar el origen. Sabes qué o quién te encabrona, porque es casi instantáneo que cuando te expones a eso, pum, te emputas. Entonces, si sabes que algo te causa tanta ira, mi consejo (no como experta sino como simple mortal que ha tenido sus arranques de mucho enojo) es que te alejes física y emocionalmente de eso que te enoja tanto. Así es más fácil darte chance de reflexionar por qué te molesta de esa forma y qué debes cambiar (hábitos, conductas, relaciones, pensamientos) para ahorrarte esos enojos innecesarios. Y ya que lo tengas identificado, cuando te topes de nuevo ante lo que te provoca ira, controla tu respiración y trata de relajarte. Si te mantienes alterado te saldrá lo agresivo de nuevo. 

Igual que la ansiedad y tras emociones negativas, si se te hace muy complicado controlar tu ira, busca ayuda de algún profesional. 

Las emociones negativas se atraviesan

Tanto la ansiedad, como el miedo y la ira, no deben ser ignoradas ni evitadas por completo: el punto es atravesarlas, enfrentarlas y no dejar que nos controlen. Y eso se logra de manera muy personal. Para algunos es fácil controlar las emociones negativas, pero para otros resulta un poco (o mucho) más complicado. Y no hay pedo, en esto no hay una regla. Cada quien va trabajando su inteligencia emocional según su situación, su interés, sus habilidades y qué tanto se clave en este rollo del manejo de emociones. 

Lo importante es tomar cartas en el asunto. En vez de dejar que las emociones negativas caguen tu día y el de otros a tu alrededor, permítete conectar con eso que sientes; vívelo. Evadir estas emociones no saca nada bueno, simplemente te vuelven una bomba de tiempo. Reflexiona, entiende qué pasa dentro de ti y encuentra la forma en la que esas emociones te dejen de provocar reacciones tan negativas. Seguir atrapado en la negatividad te jode la vida.

Pero no te estreses en el proceso ni estés siempre queriendo lograr algo, buscar una meta. Esa paz que prefieres, simplemente es. Y llegará a tu tiempo y a tu ritmo, así que permítete vivir las emociones, positivas y negativas, y aprende de cada una. 


Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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