3.4.2020
Cuestionamientos

Educación sexual en el mundo

Mariana Valenzuela

Cuando estaba en primero de secundaria, tuve una tarea que jamás imaginé a mis 12 años: llevar a clase un paquete de condones y un pepino porque nos iban a dar una clase de educación sexual. El punto era aprender a usar un condón. Teníamos que abrirlo en clase y ponérselo al pepino. El maestro nos explicó paso a paso. Ahí aprendí. Y no se me olvida la reacción de muchos de mis compañeros y compañeras. Hubo quienes no quisieron hacer la actividad. A algunos les daba asco siquiera tocar el condón. Otros se morían de pena. No faltaron las mamás que se quejaron en Dirección porque. “cómo era posible que a su hij@ le dejaran esas tareas”. 

Esa fue la única vez que algún maestro me dio una clase de ese tipo. Se me hizo una de las más útiles, pero no se repitió en ningún otro nivel (ni siquiera en la prepa, que es cuando muchos ya nos aventábamos a explorar el mundo del sexo, los fajes y los amores adolescente). He preguntado a muchos amigos si ellos tuvieron clases parecidas y casi nadie ha dicho que sí. Incluso a algunos nadie les enseñó abiertamente cómo poner un condón. Lo aprendieron entre amigos o porque lo vieron en alguna película o en la tele. Usualmente en México, lo que sí nos enseñaron en la escuela sobre sexualidad lo aprendimos del libro de Biología la SEP en primaria. Y párale de contar. Luego ya como que daban por sentado que sabíamos, porque no nos explicaban.

Creo que hay que abrir la mente en temas tan relevantes como la sexualidad. Por eso escribo este artículo con la intención de al menos sembrar la semillita de la importancia de hablar abiertamente sobre el tema, de informarnos desde pequeños sobre nuestro cuerpo, sobre el placer sexual, las relaciones, la reproducciòn humana y los derechos reproductivos, las enfermedades de transmisión sexual, el consenso y todo lo que conlleva un embarazo. Es decir, de recibir educación sexual de calidad y sin pelos en la lengua ni prejuicios. 

Clases de sexualidad en las escuelas 

Vi este video donde comparan la educación sexual de Países Bajos con la de Estados Unidos, y dejan ver con estadísticas y opiniones de expertos, que educarnos desde chicos y de forma abierta sobre sexualidad y los temas a su alrededor, es un alivianón para la adultez. Les comparto un resumen de lo que dicen en el video:


  • En Países Bajos los niños aprenden sobre relaciones y sobre su propio cuerpo desde los 4 años. La educación sexual es una materia más en Primaria, y es obligatorio cursarla. En Estados Unidos sólo en algunos Estados se enseña algo del tema, y se enfocan en la abstinencia. Además, los papás tienen la opción de decidir si sus hijos entran o no a esas clases. 
  • Los expertos mencionan que abordar los temas relacionados con la educación sexual, se vuelve algo cotidiano y ya no genera tanto morbo. 
  • Se piensa que hablar sobre sexo a niños hará que empiecen a tener relaciones sexuales desde chicos, pero en el video se dice que no es así, que de hecho los pequeños deciden esperar un poco más a iniciar su vida sexual cuando están bien informados.
  • A los niños y jóvenes de Países Bajos se les habla sobre pubertad, métodos anticonceptivos, prevención de embarazo, consenso y más, y les enseñan a protegerse y a defenderse ante abusos sexuales. 
  • La educación sexual en Países Bajos ha contribuido a que tengan una de las tasas más bajas en embarazos adolescentes y ETS a nivel mundial.
  • Volviendo al tema de aprender a poner un condón, el Estados Unidos el 35% de las escuelas donde dan clases de educación sexual enseña eso a los alumnos.



Después de ver el video pensé en: “seguro estamos más jodidos en México” pero luego me dije “bájale dos rayitas a tu malinchismo” y me puse a investigar. La neta esta vez no me dio nada de gusto no estar equivocada. 

El pedo es que en México la educación sexual sigue estando llena de prejuicios, vergüenza y desinformación. Por eso los niños y jóvenes no cuentan con las herramientas que necesitan para tener una vida sexual responsable. No quiero sonar alarmista ni nada por el estilo. Les comparto unos datos que encontré mientras investigué para este artículo, para que se den una idea más clara del porqué de mi postura:

Chequen este párrafo con datos oficiales de Salud Pública (lo pongo completo porque me parece importante para hablar de esta realidad):

En 2012, de las mujeres adolescentes con inicio de vida sexual, más de la mitad (51.3%) había estado alguna vez embarazada. [...] 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron método anticonceptivo alguno en su primera relación sexual. El 12% de los adolescentes y 20% de las adolescentes consideraban que un condón podía utilizarse en más de una ocasión y, de manera global, 21% desconocía que el condón podía utilizarse para prevenir tanto infecciones transmitidas sexualmente (ITS) como embarazos.

Eso quiere decir que más de la mitad de las adolescentes mexicanas con vida sexual activa alguna vez habían estado embarazadas, que aproximadamente una quinta parte de los jóvenes que ya tienen relaciones sexuales no están bien informados sobre el condón ni otros métodos anticonceptivos. Y si dices “equis, no es un porcentaje tan alto”, o “ay, no pasa nada”, ahí te van más información:


  • En el mundo, el promedio de embarazos precoces (de jóvenes entre 15 y 19 años) es de 46 por cada 1000. En América Latina y el Caribe son 66.5 nacimientos por cada 1000, y México en 2018 fue el segundo lugar a nivel mundial con 74 por cada 1000. Sólo tiene cifras más altas África subsahariana.
  • “La falta de información y el acceso restringido a una educación sexual integral [...] tienen una relación directa con el embarazo adolescente. Muchos de esos embarazos no son una elección deliberada”. Esteban Caballero, Director Regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe.

¿Para qué sirve la educación sexual?

Como dicen por ahí, información es poder. Y claro que siempre hay excepciones y aún quienes han tenido la mejor educación sexual y tienen información adecuada, toman decisiones respecto a su sexualidad que luego tal vez se cuestionan o hasta se arrepienten. No los juzgo, cada quien hace de su culo un papalote, pero creo que está más cabrón aventarte a vivir el mundo del sexo sin una buena educación al respecto. 

Según Planned Parenthood, “la educación sexual ayuda a las personas a obtener la información, las herramientas y la motivación necesarias para tomar decisiones saludables sobre el sexo y la sexualidad”. No se trata de enseñarnos un manualito sobre cómo vivir nuestra sexualidad, porque eso cada quien lo hace según su esencia; pero si nos informan claramente sobre todo lo que implica esta área de nuestra vida, y nos hacen comprender que va mucho más allá de coger, podemos tener las bases para a partir de eso tomar lo que queramos y elegir qué camino tomar en ese sentido. 

La educación sexual involucra temas importantes para niños y jóvenes
El cuerpo está hecho para el sexo.


Al final, aunque nos hayan tenido metidos en una burbuja rosa durante muchos años, la sexualidad es parte de la vida. Tarde o temprano nos gana la calentura, la curiosidad o la presión social, y le entramos a la cogedera. Ni qué hacerle; somos humanos. Y es bonito, y está de huevos, siempre y cuando sepamos en qué nos estamos metiendo, y haya consenso, no dañemos a nadie y sea por mero placer (o por amor o algún sentimiento chingón que sintamos). 

Yo creo que nuestro cuerpo está hecho para eso, por eso tantas terminaciones nerviosas en nuestros órganos sexuales que nos hacen sentir cosas tan chingonas cuando así lo queremos. Por eso no apoyo la abstinencia. No le encuentro sentido a negarnos el derecho a disfrutar el sexo. Aparte luego por tanto estarnos prohibiendo coger, ahí vamos luego luego porque se siente bien hacer lo que te dicen que no hagas (inserte canción de Rebelde de RBD aquí).

La UNESCO, en su página de internet sobre educación sexual integral menciona que “se ha demostrado que los programas que promueven únicamente la abstinencia no tienen ningún efecto en el retraso de la iniciación sexual ni en la reducción de la frecuencia de las relaciones sexuales o el número de parejas sexuales, mientras que los programas que combinan el retraso de la actividad sexual con el uso de preservativos u otros métodos anticonceptivos resultan eficaces”.


Cambiemos el chip y hablemos de sexo

El problema de la desinformación en temas sexuales sólo se puede solucionar con educación sexual. Y para que eso se dé tenemos que romper los pinches paradigmas del año del caldo con el que viven muchos mexicanos (y latinoamericanos en general). El sexo no es algo que necesariamente se relaciona con la reproducción. También cogemos por mero placer, no nada más para tener hijos. De hecho es mucho más común que tengamos relaciones sexuales por mero gusto y no para reproducirnos. Tal vez en algún tiempo esa fue la regla, o tal vez para otros esa siga siendo, pero eso no significa que así deba ser. Si tú quieres seguir creyéndolo por tus convicciones religiosas o porque te parece lógico, pues créelo. Pero que sea porque tú neta lo crees, porque esa es una de las verdades que tú preferiste meter en tu cerebro, no porque otros lo hayan hecho por ti. 

Ni yo ni nadie te podemos decir qué creer. Tú decides qué creer ante todo, especialmente ante temas tan complejos como la sexualidad humana. Pero más allá de lo que nosotros consideremos “nuestras verdades”, existen cosas en la vida real que no se pueden negar: que la educación sexual de calidad es una necesidad, es una de ellas. 

Entonces, en vez de sacarle la vuelta al tema o hacer desmadre en las escuelas para apoyar la abstinencia en vez de las clases sobre sexualidad, hay que generar conciencia sobre el tema. Yo creo que es importante apoyar el hecho de que los niños y jóvenes puedan recibir información que les brinde herramientas para empoderarse respecto a su vida sexual, y que ellos mismos sean quienes decidan qué prefieren para su vida. En nuestras manos está que lo decidan informados o con prejuicios. 

El sexo va mucho más allá de coger.

Sin una buena educación sexual seguiremos pensando que la sexualidad empieza y termina en el acto sexual, cuando en realidad involucra un chingo de emociones, sentimientos, responsabilidades, miedos y mucho más; y que las decisiones que tomemos en esa área de nuestra vida no nada más nos afecta a nosotros. 





Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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