27.2.2020
Crecimiento

Desarrollo Personal: qué es y cómo aplicarlo para ir hacia la vida que prefieres.

Mariana Valenzuela

La presión por “ser mejores” (lo que sea que eso signifique, que honestamente no lo entiendo) es muy pesada. Por eso tantos andamos con colitis, gastritis y otras enfermedades porque el estrés nos jode. Constantemente nos vemos expuestos a lo que los demás esperan de nosotros, y a lo que nosotros mismos queremos lograr, por presión social, por el sentido de pertenencia y/o por meras ganas. 

Y nos vamos como gorda en tobogán: nos ponemos metas insignificantes o imposibles con tal de llegar a superar las expectativas que tenemos sobre nosotros, y nos presionamos un montón para lograrlas. Lo disfrazamos de “proceso de desarrollo personal” y dejamos de disfrutar el aquí y el ahora por estar con la cabeza metida en las estúpidas metas a futuro; en todo lo que “tenemos que hacer” para “ser mejores personas”.

¿Cuál es la consecuencia de tanta presión? Claro: más estrés.

Y llega un punto en que nos aguantamos tanto que explotamos, procrastinamos hasta el último momento y andamos en chinga, o nos rendimos muy pronto por miedo a no lograrlo. Las tres opciones tienen algo en común: nos falta inspiración para planear, organizarnos y hacer lo necesario para lograr nuestros propósitos. Son "propósitos externos", que no vienen de un convencimiento profundo, de mirar hacia dentro y entendernos profundamente para detectar qué es lo que buscamos nosotros.

Si de verdad hiciéramos un trabajo de desarrollo personal a profundidad y con el compromiso de ser únicamente por y para nosotros mismos, otro gallo nos cantaría. Y de eso hablaremos en este artículo.

Antes de que sigas leyendo esto, quiero aclarar algo: no te voy a dar “la fórmula” para el desarrollo personal, ni te voy a decir una lista de pasos para llegar a ser la persona exitosa que según tú quieres llegar a ser. Quien te diga que te ofrece esas cosas, te está tratando de ver la cara de pen*.

El proceso de desarrollo personal es justo eso: algo muy personal. Y como cada ser humano en este mundo es distinto, sería una mentirota decir que hay una fórmula universal que parte de una verdad absoluta para llegar a ser nuestra mejor versión. 

El hecho de que algo le sirva a un montón de gente, no significa que sea la regla. 

En este artículo te compartiremos información que te dé herramientas para llevar a cabo tu proceso de desarrollo personal, a tu ritmo y a tu manera. 

Hablaremos sobre los siguientes puntos:

  • Qué fregados es el desarrollo personal
  • Cómo definir tu propio proceso: el valor de la autenticidad
  • El amor propio como motor
  • La importancia de dejar de querer
  • Atreverse a visualizar y reprogramar la mente

¿Qué significa desarrollo personal?

Algunos le llaman “crecimiento personal”, otros “superación personal”. Al final el nombre es lo de menos, lo importante es lo que implica. 

Cuando hablamos de desarrollo personal nos referimos al proceso de echarte un viaje a tu interior, reconectar contigo para definir la vida que prefieres y empezar a caminar hacia ella. Este proceso empieza por ti, para que re descubras todo lo que hay en tu vida, lo que quieres agregar y cómo quieres que fluya en adelante

¿Qué involucra el desarrollo personal?

Como me apasiona este tema y creo que vale la pena hablar de ello desde distintas perspectivas porque además no tengo para nada la verdad absoluta ni soy quién para decirte qué hacer ni cómo vivir tu propio proceso, te compartiré opiniones, teorías y experiencias tanto mías como de otros. De esta forma, tendrás más recursos de los cuales informarte para que elijas si te quedas con algo y lo aplicas a tu vida. 

Desde el punto de vista de la Psicología Humanista, el desarrollo personal involucra:

  • Ir hacia la vida que prefieres
  • Tener una actitud positiva y proactiva para alcanzar tus propósitos
  • No dejarte caer ante las dificultades, sino aprender de ellas
  • Saber quién eres y amarte tal cual eres
  • Reconocer tus habilidades y destrezas
  • Construir relaciones personales y sociales sanas y enriquecedoras
Persona caminando meditando sobre su desarrollo personal
El desarrollo personal es un camino muy tuyo.


Me gusta mucho la idea de Carthage Buckley sobre el desarrollo personal. Este hombre que tiene muchos años dedicándose a dar coaching a personas y empresas principalmente en Reino Unido, dice que cuando trabajas en tu desarrollo personal te das la oportunidad de tomarte el tiempo para ir trabajando en lo más importante: tú. Y así vas construyendo tu camino para ser el ser humano que eliges ser, para ir hacia donde te dé la gana.

De acuerdo a Buckley, cuando alguien hace trabajo emocional para crecer personalmente, distintas áreas de la vida se ven impactadas de manera positiva:


  1. Autodescubrimiento

El proceso de desarrollo personal inicia con el autodescubrimiento. Viajas hacia tus adentros y te vuelves consciente de quién eres, de tus valores, tus habilidades, tu luz y tu sombra. Te vas dando cuenta de todo lo que hay en ti para identificar qué te caga y qué te da plenitud, qué estás dispuesto a hacer y qué quieres mandar a la fregada. 

En la vida hay situaciones que no nos gustan, que nos incomodan o nos hacen sentir mal; es algo que no podemos evitar en nuestro paso por este mundo. Pero en vez de lamentarnos, utilizar esa situaciones para reflexionar sobre nosotros mismos nos ayuda a conocernos mejor. 

Ahí te van unas preguntas que según Buckley podrían ayudarte a explorar más profundo tus adentros:

  • ¿Cómo me gustaría que fuera esta situación?
  • ¿Por qué no me gusta esto? ¿Qué es lo que prefiero?
  • Si esta situación fuera como yo quisiera, ¿cómo sería? ¿Cómo me sentiría?
  • Si tuviera todos los recursos necesarios para cambiar esta situación, ¿qué cambiaría?


En esos momentos difíciles, así como en los buenos (porque no se trata de ser tan negativos: también se aprende de los aciertos y las cosas que salen justo como queremos, no solamente de los errores o las dificultades), es importante detenernos un poco a hacer una introspección y ver qué pedo con nosotros, analizar cómo estamos, hacia dónde vamos, cómo vamos fluyendo hacia la vida que preferimos. Si no lo haces tú por ti, nadie lo hará, y además las bases de tu crecimiento como persona estarán de la chingada. 

Si te parece muy cursi este pedo, te pongo este ejercicio: imagina que eres una empresa. En los negocios es importante conocer muy a fondo al mercado meta antes de hacer la estrategia para posicionar tu producto. Lo dicen los más expertos en la materia. Y así igualito pasa en la vida personal. 

No tendría ningún sentido que armaras todo un plan según tú muy ”pro” para tu desarrollo como persona, si no le dedicaste bastante tiempo a tu “investigación de mercado” (que en este caso es tu proceso de autodescubrimiento). Si no te conoces a profundidad, tu proceso no tendrá pies ni cabeza porque faltará esa pieza clave en tu estrategia. 


  1. Sentido de dirección

Ya que trabajas en conocerte mejor, es más fácil saber hacia dónde vas. Al tener conciencia de quién eres, qué te mueve y demás cosas sobre ti mismo, se vuelve más sencilla la toma de decisiones porque tienes más claro qué es lo que sí prefieres y el rumbo que quieres tomar para la vida que visualizas. 

Algo que dice Buckley y que me parece muy acertado, es que para el desarrollo personal es más importante saber qué no quieres hacer, que enfocarte en ponerte más y más metas para llegar hacia donde quieres. 

Soy de la idea de que las metas son un obstáculo para disfrutar el aquí y el ahora porque nos impiden enfocarnos en el presente al perder tiempo pensando en esas metas a futuro. Diego Dreyfus lo dice también, y yo, personalmente, no podría estar más de acuerdo.

Si buscas información sobre desarrollo personal en Google, en muchas de las páginas se habla sobre metas: ponernos metas cada vez más altas y ambiciosas para cumplir nuestros sueños, organizar nuestro tiempo para dedicar más horas a nuestras metas, etcétera; cuando en realidad, como lo dicen en la página de la empresa de coaching de Buckley (está en Inglés pero siempre existe la opción de traductores en línea), lo importante de los propósitos (me choca llamarles “metas”) es saber qué cosas nos hacen perder el tiempo para ir hacia lo que preferimos, y dejar de hacerlas. 

Así, teniendo muy claro qué cosas te alejan de la vida que prefieres, la vida tiene un sentido de dirección más certero y tomar decisiones es más sencillo porque sabes pa’ dónde ir, o al menos pa’ dónde no moverte, y eso ya es ganancia. Ese sentido de dirección te ayuda a hacer solo aquellas cosas que te permiten aprovechar mejor tu tiempo para ir hacia tus preferencias.

  1. Concentración y efectividad

Cuando le echas ganas al proceso de desarrollo personal, poco a poco vas dejándote de pretextos para no hacer lo que sabes que debes hacer. La procrastinación (el arte de hacernos pendejos y dejar todo para último momento por distraernos con cualquier cosa porque nos da flojera o miedo hacer lo que debemos hacer) deja de ser el pan de cada día porque ahora ya tienes claro qué debes hacer para ir hacia la vida que sabes que prefieres. 

Como sabes hacia dónde vas, te concentras y te vuelves más efectivo. Eso de establecer prioridades deja de ser tan complicado porque ya no quieres perder el tiempo. Por el contrario, cuando no se hace un trabajo profundo para el crecimiento personal, la procrastinación sucede más seguido de lo que nos gustaría admitir. Sabemos que no deberíamos estar haciendo tal cosa porque nos distrae de lo que realmente importa o es urgente, pero lo hacemos de todas maneras. Por eso los expertos dicen que procrastinar es hacerse daño a uno mismo.

Cuando estás buscando tu crecimiento como persona, aprendes (a tu ritmo y a tu manera, porque recuerda que cada quien es distinto y no existe una regla universal) a entender qué cosas sí son prioridad. 

Si tienes las ganas y el compromiso de adoptar hábitos que te hagan crecer hacia lo que prefieres, realizar las tareas que antes te daban hueva ahora es una oportunidad de seguir creciendo. Por eso Buckley dice que el proceso de desarrollo personal nos vuelve más eficientes y nos permite concentrarnos mejor. 


  1. Inspiración

Usualmente le llaman “motivación”, pero creo que la palabra inspiración abarca mucho más.. Me gusta la forma en que el escritor mexicano Adrián Gutiérrez habla al respecto: ya que dice que la motivación es algo que sirve para el momento, como una inyección de adrenalina, y la inspiración es algo más duradero. Para él, la motivación es como un motor que dura poco porque no tiene un plan de acción. Cuando el efecto momentáneo se acaba, es necesario buscar inspiración. 

La inspiración viene de la mano con el proceso de desarrollo personal porque a medida que vamos dándonos cuenta de hacia dónde preferimos llegar, entendemos que para lograrlo debemos trabajar duro con nosotros mismos. Es por eso que nos inspiramos a hacer lo que sea necesario, incluso aunque nos dé hueva o sea algo difícil. Como tenemos la bigger picture, nuestras visualizaciones son concretas y buscamos la forma de hacerlas realidad. 

Volviendo a Buckley, él menciona un punto que creo clave en esto: motivarnos a cumplir metas no es suficiente. Hay que estar inspirados a realizar lo que sigue una vez que cumplamos cada propósito, porque el chiste es el proceso completo y no sólo los pequeños logros. Eso para mí es inspiración.


  1. Resiliencia

En palabras simples, resiliencia es la capacidad que tenemos los humanos para salir adelante a pesar de toda la mierda que la vida nos pone en nuestro camino. Pero si nos vamos a definición más formal, “la resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad” y puede ser en todas las esferas: relaciones amorosas, familiares, cuestiones laborales, tragedias, violencia y demás. 

Cuando alguien es resiliente tiene la capacidad de levantarse aún de aquello que para otros resulta increíblemente doloroso o complicado. Unos más pronto que antes, y a todos nos duele porque somos humanos, pero al final la resiliencia suele salir ganando. 

Esto sucede especialmente al trabajar fuertemente el desarrollo personal porque al hacerlo vamos obteniendo objetividad ante la vida, y comprendemos que como humanos no tenemos ningún poder para evitar que nos pase chingadera y media, pero sí podemos mantener la calma y seguir nuestro camino de forma positiva (según tus estándares de lo que consideres positivo) a pesar de todo. 


  1. Relaciones más plenas

Los humanos somos seres sociales. Por eso en “Náufrago” el protagonista se hace amigo de una pelota, con tal de no sentir que está solo. Y en la vida real, si no realizamos trabajo de desarrollo personal constante, a veces con tal de no estar solos escogemos nuestras amistades o parejas como si no nos hubiera quedado otra opción. 

En cambio, cuando ya llevamos caminito recorrido en esto de crecer como el humano que preferimos ser, nos vamos dejando de sentimentalismos. Empezamos a ser más selectivos con las personas a las que aceptamos a nuestro alrededor. Y no por mamones ni por egocéntricos, sino porque vamos haciéndonos más inteligentes emocionalmente y eso nos permite entender que en esta vida no hay espacio para personas tóxicas. Por lo tanto vamos desapegándonos de relaciones que no nos dejaban nada chingón para nuestra vida, le pese a quien le pese. 

Cuando mejoramos nuestro desarrollo personal buscamos “vivir realmente, con gusto y satisfacción la vida”, así que procuramos cortar lazos que nos jalan y cultivar a los que nos levantan. 


¿Cómo tener desarrollo personal para ir hacia la vida que cada quien prefiere?

Repito: no hay fórmulas mágicas para que el proceso de crecimiento personal te salga tal como quieres. Cada quien va haciendo su camino según sus intereses y sus posibilidades. 

Por si te sirve para tu vida, te comparto cosas que he leído y he puesto en práctica, y honestamente me han funcionado a acercarme cada vez más a la versión de mí que prefiero ser:

  • Autenticidad: cada quien define para dónde y cómo crecer

La autenticidad es algo muy real que poco tomamos en cuenta. Estamos tan acostumbrados a la masificación de las cosas, que a veces se nos va el pedo y creemos que las personas también somos una gran masa homogénea. Pero la cosa no es así: en la humanidad hay chile, mole y pozole.

Cada persona tiene su esencia, sus propios sueños, sus miedos, sus traumas no resueltos o algunos ya trabajados, sus placeres, y sus expectativas de esta simulación a la que llamamos vida. Además, tenemos experiencias únicas y aunque a veces vivamos lo mismo que quienes nos rodean, cada quien tiene su forma particular de reaccionar ante ello. 

Por ejemplo, piensa en tus compañeros de primaria. Viviste varios años conviviendo muy de cerca con ellos. Tenían los mismos maestros y les enseñaban lo mismo, compartían amigos y estaban juntos casi todo el tiempo de lunes a viernes. Sin embargo, si te pones a hacer el recuento de qué ha sido de cada uno, te darás cuenta que cada quien tomó su propio camino, formó su propio criterio ante la vida, tomaron sus decisiones únicas y construyeron su camino de desarrollo personal según la vida que cada quien prefiere. 

Por eso incluso cuando dos personas son muy parecidas a simple vista porque son gemelos “idénticos” (que en realidad nunca son tal cual idénticos) que crecieron en la misma familia, fueron a las mismas escuelas, comparten amigos y situación de vida, cada uno tiene su propio proceso de desarrollo personal. Son tan distintos por dentro, que lo que le funciona a uno para crecer como humano, aplicado al otro puede valer madre. O al revés. 

Entonces no desvíes tu proceso de desarrollo personal tratando de irte hacia donde los demás van o hacia donde te dicen que vayas. Descúbrete, conócete a fondo y así podrás decidir el rumbo que más te acerque hacia la vida que prefieres. 


  • Crecer desde el amor

Puedo asegurar sin temor a equivocarme, que la base más fuerte para el desarrollo personal y el bienestar emocional que este nos da, es el amor propio. De ahí viene el autodescubrimiento y todo lo demás.

Si no te amas, no te aceptas ni te importas lo suficiente como para pausar un momento a reconectar contigo y emprender tu proceso para crecer como persona. 

El cambio da hueva, genera incertidumbre y por eso cuesta trabajo, tiempo, esfuerzo y a veces hasta dinero. Así que no hay razón para cambiar hábitos, pensamientos, creencias y actitudes para fortalecer nuestro desarrollo personal, si no tenemos un montón de amor propio para inspirarnos a hacer todo eso para ser nuestra mejor versión. 

Hay quienes quieren según ellos inician su proceso para desarrollarse personalmente por ambición (porque quieren un mejor puesto en el trabajo, o quieren mayor reconocimiento o más dinero), por moda, por no querer quedarse atrás o incluso por quedar bien con alguien. Pero si no lo hacen por amor propio y con el mero propósito de mejorar por ellos mismos, en realidad no están haciendo el proceso de forma auténtica. No es que les desee el mal ni que sea pesimista, pero dudo mucho que vayan a tener los resultados que esperan, porque no tienen la base bien fundamentada: no lo hacen por amor sino por interés. 


Para ir hacia la vida que prefieres, deja de querer

Vamos a suponer que la base para el crecimiento personal ya la tienes muy fuerte porque en serio te amas un chingo y genuinamente estás empezando tu proceso porque quieres ser mejor, quieres caminar hacia donde prefieres estar, quieres superarte, quieres cumplir tus metas. 

Ahora hay un detalle: eso de siempre querer esto y querer lo otro, esa constante búsqueda espiritual, te va a estar jodiendo tu proceso. El crecimiento personal implica simplemente ser libres con todo lo que nos rodea

No es que yo sea quién para decirte qué hacer o no hacer, porque eso es algo que sólo tú sabes y yo no tengo ninguna verdad absoluta (ni tú, ni nadie), pero sí te digo que si dejas de querer y simplemente eres, si te dedicas a disfrutar el camino con todo y sus altibajos, disfrutarás mejor tu paso por este mundo. Y creo que de eso se trata vivir: de pasarla bien mientras seguimos aquí, de fluir en vez de esta constantemente forzándonos a encajar en patrones y ser quien no somos en realidad. 


La importancia de visualizar y reprogramar la mente

Visualizar es ese superpoder que tenemos los humanos para viajar en el tiempo e imaginarnos en cierta situación. El poder de nuestra mente es tan fuerte, que nos permite incluso experimentar emociones y hasta olores que sentimos muy reales cuando visualizamos. 

Hombre reflexionando para su proceso de desarrollo personal
Reflexionar para el desarrollo personal.

Hay que atrevernos a visualizar cómo es esa vida que preferimos; a ver qué se siente, qué provoca en nosotros, cómo nos inspira. Y hay que hacerlo de forma sistemática, hasta que tengamos bien claro cómo sería llegar a eso que preferimos.

Pero visualizar no es solo cerrar los ojos e imaginar algo hermoso. Como dice Isra García, para visualizar hay que entrenar nuestra mente subconsciente. Lo que pensamos define nuestra forma de construir nuestra vida.

Borja Vilaseca habla sobre reprogramar la mente desde un punto de vista que me parece muy interesante. Nos comparte que según las reglas que rigen el Universo desde hace ya varios siglos “nuestro mundo interior genera nuestro mundo exterior. De hecho, gracias a lo que nos pasa afuera (lo visible) podemos reconocer lo que nos ocurre adentro (lo invisible)”. Así que si tu mente está llena de pensamientos negativos, la energía que llene tu interior no será positiva. Por lo tanto, estará muy difícil que tu vida sea como prefieres que sea, porque tu mala vibra y bajará tu autoestima. 

Cuando eso pasa, te pones de pechito para caer en el autosabotaje. Tú mismo vas cavando el hoyo donde te pusiste, porque no te permites levantarte. Y eso sólo se enfrenta con amor propio y contándonos historias chingonas. 

Desarrollo personal: que tu prioridad seas tú

Los procesos de desarrollo personal son distintos para cada quien porque son muy personales.

No se trata de aprender “fórmulas para el éxito” o seguir modelos de vida que según otros son muy efectivos. El chiste es buscar dentro uno mismo aquello que nos da plenitud y nos lleva a ser nuestra mejor versión. Hay que hacerlo con total honestidad, desprendiéndonos de las etiquetas que la sociedad nos pone o de los moldes en que nos hacen querer vivir. 

Creo que el chiste del desarrollo personal es caminar hacia la vida que cada quien prefiere, llenándose de uno mismo para disfrutar el aquí y el ahora, y no querer estar en otro momento, en otra vida. Y para eso cada quien debe ser su propia prioridad. Hay que velar por nuestra plenitud, que llega siempre de la mano del amor propio.

Cuando tu prioridad eres tú, el proceso del desarrollo personal fluye fácilmente porque tienes las bases sólidas y sabes quién eres, qué prefieres y te atreves a definir tu propio camino hacia la plenitud. 







Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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