20.12.2019
Tú Siendo Tú

Para conocerte a ti mismo, intenta tratarte como a un gran amigo

Mariana Valenzuela

¿Quién es ese cabrón en el espejo?

He tenido algunos episodios raros en mi vida donde mientras estoy sumido en la vida cotidiana frente al espejo, lavándome los dientes, tronándome un grano, apreciando cómo me queda una camisa nueva o alguna de esas cosas que hacemos todos; y de repente siento como si una fuerza externa me jalara a frenar. Es como si todo lo que estaba haciendo ya no importara y me veo a los ojos en el espejo, me detengo por varios minutos y me pregunto "¿Realmente, quién soy?" Veo a la persona en el espejo y me pongo a pensar si lo que veo en realidad es un reflejo de una realidad creada por nosotros.

¿O tú cómo andas en esto de conocerte a ti mismo?

Me gustaría que te imagines que sales a la calle y se cruza una ser humano X, lo tienes a la vista dos minutos y desaparece, tú no lo conoces en absoluto, no es tu amigo, nunca lo habías visto. Entonces llego yo y te empiezo a cuestionar rápidamente:

¿Quién ese esa persona? ¿Qué quiere? ¿Adónde va? ¿Necesita algo? ¿Te cae bien? ¿Para qué pasó por aquí?

Por más que te presione nunca me vas a poder responder, por el simple hecho de que ¡no la conoces! En esta analogía, esa extraña persona que pasó por dos minutos eres tú y yo que llego de preguntón soy la sociedad que te está chingue y chingue, presionando las respuestas sobre quién eres,  qué quieres y hacia dónde vas. No hay de otra, es estúpido intentar emprender un negocio, plantearte metas, saber hacia dónde ir cuando ¡no te conoces!

¿Quién eres?

Por lo general, cuando la gente responde a la pregunta “¿quién eres?” menciona su nombre o su profesión, como si eso fuera lo que los define. Yo creo que es una pregunta que implica cosas más profundas y para llegar a ellas es importante llevar a cabo un proceso muy cañón de autoconocimiento. Conocerte a ti mismo y abrazar tu esencia va mucho más allá de las etiquetas, de nombre, edad, profesión, de lo que hayas o no hayas hecho; no tiene que ver con lo que has logrado, ni con lo que quieres lograr. 

Probablemente no tengas idea de quién eres, pero a tus amigos sí los conoces. Es más fácil conocer a otros y tratar de "definirlos" porque no estamos acostumbrados a buscar hacia adentro. Te pongo unos ejemplos:

  1. Piensa en un buen amigo(a). Quiero que traigas su esencia a tu mente, piensa cómo te sientes cuando esa persona está cerca, ¿cómo es?, ¿qué le gusta? No necesitas que logre nada o que sea exitoso(a), tal vez preferirías que lo fuera, pero si no lo es, igual lo(a) amas ¿no? Lo disfrutable de una amistad es simplemente estar con él/ella. “Eso” indescriptible que tiene tu amigo(o), por lo que disfrutas estar con él/ella es su esencia. No lo puedes poner en un bote, lo puedes intentar describir pero al final habrá mucha gente con el mismo nombre, con sus mismos gustos, con la misma profesión, pero su esencia es única, por eso si se muere no lo podrás reemplazar nunca. 
  1. Una amiga hace poco me invitó a escalar la montaña, jamás lo había hecho y para ser sincero me daba un chingo de hueva y no sabía si me iba a gustar,  era algo totalmente nuevo para mí. Finalmente fui, pasé por miedo, risas, gritos y euforia. Terminando el recorrido le agradecí por invitarme y le dije que me había divertido a lo grande, ella me contestó: “Yo ya sabía que te iba a gustar, porque te conozco”.

Qué sencillo se le hizo a mi amiga poder invitarme a probar algo nuevo y estar segura que me iba a gustar, pues me conoce profundamente. Esto último me llevó a pensar en una idea: ¿por qué no ser amigo(a) de ti mismo(a)?


¿Cómo conocerte a ti mismo? Trátate como a un gran amigo

Al hacer una relación de amistad con nosotros mismos nos conocemos mejor, sabemos qué nos gusta, qué nos disgusta, y aparte de todo esto nos atrevemos a hacer cosas nuevas, a probar y a empujarnos a ser mejores; a ampliar nuestros horizontes sin renunciar a nuestra esencia. Conocerte es llevar una relación tan profunda contigo mismo(a) que te ames incondicionalmente, estar en el aquí y en el ahora disfrutando. Es amarte sin necesidad de cumplir con ciertas expectativas; quererte, logres o no las metas que te has propuesto. 

Una vez que ya te conoces y eres tu amigo(a) , ahora sí puedes saber qué prefieres en tu vida. “Prefiero” es una palabra que quita de la ecuación otras tres: necesito, quiero y tengo. Si tu necesitas, quieres o tienes que lograr ciertas metas puedes caer en la trampa de poner tu valor en tus logros:

Logro mis metas = valgo como persona, me aprecio y me siento pleno(a) un rato.
NO logro mis metas= no valgo como persona, me critico, me juzgo y me siento fracasado(a).

Por eso la palabra “prefiero” es tan poderosa a la hora de plantearnos metas. Al usarla no te condicionas para amarte, no hay presión ni juicio, solo hay deseo y preferencia. Así como tu amigo(a) no tiene que a huevo llegar a ser exitoso(a) para que tú lo(a) ames, tú tampoco tienes que hacer nada para ser digno de tu amor.

Abraza tu esencia: eres absolutamente irrepetible

Repito: el valor está en tu esencia, eres un ser único e irrepetible aunque te suene cliché o cursi, por eso no es lo mismo tu amiga Tania que tu amiga Lorena, tu amigo Rogelio que tu amigo Fernando. Hay algo que sólo tú puedes dar al mundo, a las persona que te rodean; no hay ninguna huella dactilar igual a la tuya, ni alguien con la misma luz y tu sombra: esa es tu autenticidad. Todos tenemos el potencial de llegar a nuestro camino más luminoso, pero no todos lo toman. ¿Te animas a tomarlo?

Y si no hay nadie igual a ti, ¿para qué seguir fingiendo parecerte a todos los demás? Esta es la lucha en la que están bastantes personas sumergidas. Si no me crees, fíjate cómo en el antro casi todas las mujeres traen la misma pinche cadenita de moda colgada al cuello, el mismo pelo, el mismo look, y lo hombres igualito. Lo más cagado es que intentan resaltar y todos se ven iguales. ¿Cómo queremos revelar nuestra autenticidad pensando, sintiendo, actuando y luciendo igual que todo el mundo? 

Para saber quién eres trata al cabrón o cabrona del espejo como si fuera tu mejor amigo(o), deja de juzgar cada paso que da. Permítele ser incongruente, no le metas una chinga cada que toma una decisión. Conoce qué le gusta, interésate por él/ella, diviértete, acompáñalo(a), pregúntale qué preferiría hacer con su vida.  Apóyalo con todo tu amor y no se lo quites si no le salen las cosas como esperaba. 

Si quieres conocerte a ti mismo y te preguntas al verte: ¿Quién es ése cabrón del espejo? Podrás responderte algo como:

Ese wey, con todo y sus estupideces, mal humor, virtudes y defectos, es mi mejor amigo (Si quieres hacerlo, claro)

Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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