3.6.2020
Cuestionamientos

Nadie nos enseña cómo superar una ruptura amorosa

Mariana Valenzuela
mujer triste en blanco y negro con la mano en el rostro como si estuviera llorando

Me atrevo a decir que para muchos, incluyéndome, una de las sensaciones más culeras en la vida es cuando por alguna u otra razón terminamos una relación amorosa. Duelen los sueños que teníamos de a dos y ya no podrán ser. Duele el sentimiento de fracaso, porque al final de cuentas estar con alguien es una decisión sobre la que construimos todo un proyecto de pareja y cuando no funciona lo sentimos como un fail enorme. Todo nos recuerda a nuestr@ ahora ex: rutinas, películas, ver parejas en la calle, objetos, nuestra casa y hasta ciertos olores. Puede llegar a ser una chinga superarlo, pero nunca es imposible. 


La cosa es que enamorarse es fácil y es un proceso que se disfruta. Nos gusta alguien, hay coqueteo, y listo. Tenemos ejemplos idealistas de cómo ser felices en pareja y aprendemos a construir sueños juntos. Sentimos que amamos en chinga y nos entregamos. Pero no sabemos cómo superar una ruptura amorosa. Terminar las relaciones nos da miedo porque es entrar a un mundo desconocido de un duelo que no sabemos (ni queremos) enfrentar.


Confundimos el amor con el enamoramiento y el apego, y no se nos da mucho eso de dejar ir a quien decimos amar. Por eso nos cuesta un chingo sobrellevar cuando una relación de pareja se termina. Y claro que hay excepciones, pero creo que sí podemos generalizar y decir que está cabrón no saber cómo enfrentar el fin de una relación.


Generalmente hay tres formas en que sobrellevamos las rupturas:


1. Le damos rienda suelta a la soltería porque “un clavo saca a otro clavo”


Para algunas personas, la forma más rápida de superar a un ex, es estando con alguien más. A veces en singular, pero muchas de ellas en plural. Me pasó. Cuando terminé con mi novio de la prepa y me fui a estudiar la universidad a otra ciudad, adopté esa creencia popular de que un clavo saca a otro clavo


Si de pronto nos gana la tristeza y alguien nos nota cabizbajos, se aplica el típico “YOLO”. Vienen las fiestas, las apps para ligar y el que los amigos o la familia se empeñen en emparejarnos con alguien. 


Ahora entiendo que eso no es más que tratar de llenar vacíos y sacarle la vuelta a la pérdida que implica el final de un proyecto de pareja. Es una manera de no enfrentar el hecho de “estar solos” (refiriéndome a no tener pareja). Sí creo que eventualmente si así lo preferimos y si las cosas se dan, llegará la oportunidad de tener pareja, pero en mi opinión hay que darnos un tiempo (el que cada quien necesite) para vivir la separación. Para algunos ese tiempo es unos días, para otros un mes, para otros más tiempo. Aquí no hay regla, cada quien a su ritmo. Nadie es mejor ni peor por superarlo en mucho o poco tiempo. Pero si vamos de una persona a otra sin darnos chance de detenernos a procesar la ruptura, sin importar cuánto tiempo implique eso, termina haciendo falta cerrar el ciclo. Es como ponerle curitas a la herida. 


Otra cosa que quiero poner sobre la mesa: estar con alguien solo por querer llenar el lugar de nuestro ex, y no por amor, puede llegar a ser un acto egoísta. Una cosa es cuando ambas partes están conscientes de la situación y se vuelve algo meramente sexual o para pasar el tiempo. Ahí no hay pedo, ambas partes están en la misma sintonía y no se lastiman entre sí. Pero si ves que la otra persona se encariña más de lo pensado (es algo que usualmente pasa porque nuestro cerebro está diseñado para conectar con otras personas y eso involucra sentimientos) y no te importa aunque no sientas lo mismo y no tengas ni la mínima intención de sentirlo, estás actuando de forma egoísta. No lo estoy diciendo desde un punto de vista moralista ni me estoy dando golpes de pecho. Simplemente no es justo que te lleves entre las patas a la otra persona que está vulnerable ante ti, sólo porque te la estés pasando de huevos. 



2. Nos hundimos en un llanto eterno y creemos que nunca vamos a superarlo


Sí: duele cuando cortamos. Cada quien sabe qué tanto le duele, pero a menos que tu ahora ex te haya valido siete chingadas y la relación haya sido una farsa, la ruptura amorosa se siente culero. Al menos por un ratito, pero así es. 


Para quienes se aferran a su relación y les cuesta mucho concebir que esa persona ahora sea su ex y ya no su pareja, el dolor está más cabrón. En ocasiones resulta complicado controlarlo. Llega un pinche tsunami de drama en que sobrevivir a esa tristeza parece imposible. El llanto no para, ni tampoco el papel de víctima. Y en vez de tener una mentalidad positiva y tratar de tener inteligencia emocional, se dejan llevar por las emociones negativas que reina dentro de ellos. Abren la puerta a la tristeza y van llenando el cuarto con lamentos, constantes recuerdos, canciones cortavenas, y películas cursis que les recuerdan lo mierda que se sienten al ya no tener esa relación ideal que se muestra en pantalla. 


No cabe el pensamiento de salir adelante; no le hacen espacio. Y por más que la gente les diga que todo va a estar bien, que salgan, que conozcan más gente, se encierran en su mundo de víctima. Hasta que ellos deciden salir de ese círculo, y prefieren dejar el autosabotaje, lo hacen. Suele pasar cuando alguien más parece buen prospecto, o cuando ya de plano llegan a tocar fondo y deciden de manera consciente levantarse y trabajar en su amor propio.

3. Hacemos como que no pasa nada, como si el duelo nos la pelara


El extremo opuesto a montarnos en el tren de la amargura, es saltarnos el duelo por completo, como si no sintiéramos dolor. Mientras unos van buscando constantemente otro clavo y otros se lamentan todo el tiempo, hay quienes prefieren ignorar eso que sienten. Porque ya hasta vimos que la ciencia respalda que sí duele tener el corazón roto, así que no es que alguien sea Superman y no tenga sentimientos, simplemente deciden hacerlos de lado por completo y seguir su vida como si nada hubiera pasado.


Hacer como que el duelo nos la pela no es ser fuertes. Es ser cobardes y no tener los huevos de vivir esa etapa que implica un duelo. Yo lo veo como cuando alguien se golpea muy fuerte el dedo chiquito del pie, pero dice que todo está bien, que no es para tanto: sólo fue un golpe en un dedo. Ignora el dolor aunque se vaya haciendo más fuerte cada día y con cualquier otro golpe o movimiento en falso, se reaviva el sentimiento. Pero como no se trata el dolor y va por la vida como si nada, llega un punto en el que ya el dolor se vuelve insoportable e incluso se empieza a dañar el dedo al lado del lastimado. Cuando por fin lo revisa, resulta que está fracturadísimo y necesita operación. 


Así pasa con el corazón: cuando no le damos tiempo y espacio para curarse porque nos empeñamos en ignorar la sensación molesta que provoca en nosotros (que a veces está más culera que otras, pero siempre está presente), llega un punto en que el daño se hace aún mayor por no haberlo tratado a tiempo. De repente la vida te da un putazo de realidad que te tumba por no habernos dado chance de enfrentar la separación.. 



El cómo superar una relación amorosa depende de muchos factores: de lo que nos digan nuestros amigos, lo que hayamos aprendido en películas y series, lo que nos esforcemos en pensar, qué tan fea haya estado la ruptura (por ejemplo si nos pusieron el cuerno o si nosotros lo pusimos), y más. Pero si le rascáramos un poco nos daríamos cuenta que es algo con raíces más profundas: depende de cómo estemos emocionalmente, de que´ tipo de relación tengamos con nosotros mismos, y de nuestra habilidad para dejar ir.


La cosa es que echar un vistazo a nuestros adentros requiere trabajo a conciencia, y a veces resulta más fácil dejarnos llevar por las cosas externas y no hacemos lo que realmente necesitamos hacer para estar bien internamente y vivir el duelo de la ruptura amorosa.


¿Cómo superar una ruptura amorosa?


Hace poco alguien me pidió consejos sobre cómo superar a su ex. Me contó que se sentía triste y vacío tras la ruptura, como que había perdido su esencia. Me agarró un poco en curva. Quería ayudarlo, pero creo que para esto no hay un manual que aplique para todos. Creo que, como todo otro caso de duelo, el fin de una relación se vive de manera muy individual. 


Y si estás pensando “¿y esta quién se cree como para decirme qué hacer?”, tienes razón. Cada quien enfrenta su proceso a su manera, a su ritmo, y con sus propias emociones. A unos les duele más, a otros menos. Unos sufren un chingo durante poco tiempo y luego van dejando ir esa carga, otros no saben manejar el sentimiento, y también hay quienes cierran ciclos rápido y sueltan apegos. Y no es que alguno sea mejor o peor que el otro. 


Para mí, la respuesta más apropiada cuando alguien pregunta cómo superar una ruptura amorosa, a grandes rasgos es: v´ívela a tu manera, siente lo que tengas que sentir, y que te valga madre lo que digan los demás.  


Si ya me voy más profundo también le diría que el papel de víctima no lo llevará a ningún lado y que aferrarse a una relación que ya terminó no es amor sino apego. 


El corazón roto sí duele. Lo dice la ciencia.

Se dice que cuando terminamos una relación, estamos con el corazón roto. Obvio es algo metafórico porque el corazón no se rompe con la tristeza. Pero el punto es que las rupturas amorosas sí suelen doler. De hecho, este dolor está respaldado por la ciencia.


Jo Hemmings, Psicóloga experta en relaciones de pareja, explica para la BBC cómo se siente tener el corazón roto por el término de una relación:

"En términos del cerebro, las zonas que registran el dolor físico se activan de la misma manera que con el dolor real. También puede generar síntomas de abstinencia, muy similares a los que sufren los adictos a las drogas".


Así que esto de sentirnos de la chingada tras terminar una relación, tiene un porqué. No es cuestión de berrinche ni de autocompasión. El sentimiento que deja la ruptura sí está culero. La clave está en saber manejarlo y no permitir que nos consuma. Y para ello, como en cualquier otro duelo, debemos aceptar que existe, que nos está pasando y debemos experimentarlo. Lo curioso es que usualmente vivimos este proceso al revés. La última etapa de enfrentar el desamor, es la aceptación.



Amar implica dejar ir



Para hacer más real y más llevadera la aceptación de la ruptura, es importante que trabajemos en el desapego. Y para lograrlo hay que redefinir nuestro concepto de lo que significa amar, y entender que se puede seguir amando sin tener que poseer, sin depender del otro para estar bien. 


Huracán Dreyfus habla de esto en su blog post “Amar”:

“El amor no duele, lo que duele es amar en verdad. Amar aunque el otro tenga que irse. Amar aunque tú tengas que marcharte sabiendo que el otro no puede o no quiere ir contigo. Lograr hacer conciencia de esto y cortar la dependencia desde el amor es una energía muy fuerte y poderosa”.


Tal vez suena extraño y lo vemos muy lejanamente posible, pero cuando no es apego sino amor eso que sentimos por quien ahora es nuestr@ ex, le deseamos toda la luz en ese camino que ahora emprende sin nosotros. Pero eso no es algo que nos enseñen, es algo que vamos descubriendo poco a poco en nuestros adentros conforme trabajamos en nuestro amor propio y en el reconocimiento de nuestras emociones. 


Si soltamos a nuestra ex pareja desde el amor, tanto hacia esa persona como sobre todo hacia nosotros mismos, el proceso de la separación es más llevadero porque el origen es justo el amor. Y cuando eso pasa, todo fluye. No digo que sea fácil porque sería echar una gran mentira. También duele aunque se vea desde el amor porque no deja de ser un duelo, pero se enfrenta de manera más luminosa. 


Así que si volvemos a la pregunta base de este post: “¿cómo superar una ruptura amorosa?”, llegamos a una conclusión:


  • Acepta que estás por entrar a un duelo, y que va a doler pero vas a salir adelante
  • Permítete sentir lo que tengas que sentir (sin dañar a nadie ni caer en autosabotaje ni permitir que te dominen las emociones negativas). No pongas curitas a la herida ni la ignores por completo. Poco a poco, a tu ritmo, la superarás
  • Que te valga madre lo que los demás esperen o digan de ti. Si te juzgan por tardar mucho tiempo en superarlo, o por hacerlo “demasiado rápido”; si alguien cuestiona tus métodos para dejar ir desde el amor, no hagas caso a lo que digan. Conéctate contigo mismo y descubre cuál es la mejor forma en la que tú (no los demás) vivas tu proceso de separación

Cuando menos pienses ya vas a estar del otro lado y podrás ver tu relación antigua como un aprendizaje y no como un fracaso. Te dará gusto ver a tu ex feliz, aún sin ti. Sólo necesitas paciencia y mucho amor propio. 









Mariana Valenzuela
Siempre he querido cambiar al mundo y al escribir me siento superpoderosa. Soy muy yo: cursi, feminista, entregada y fan de lograr cosas que parecen imposibles. Espero nunca se me quite lo terca.
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mariana@tevasamorir.comhttp://www.tevasamorir.com

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