16.1.2020

Ver la motivación como un banco: una forma inteligente de lograr cosas y sentirte inspirado sin la mierda motivacional de “¡vamos, tú puedes!”

Renat Gabitov

Me molesta escuchar a los gurús del desarrollo personal hablar sobre motivación. Ve los discursos motivacionales más famosos. Están diseñados para levantarte un rato, como la cocaína, pero el efecto se pasa rápido y vuelves a estar como antes.

Tomemos de ejemplo a Arnold Schwarzenegger. Es un actor famoso, fue Gobernador y gracias a él se hizo famoso el fisicoculturismo. Arnold nació en un pequeño pueblo en Austria durante tiempos de hambre y para seguir su sueño hizo trabajos de albañilería. Él y su historia de vida inspiran, de eso no hay duda.

Mi problema con personas como Arnold, es que estar motivado no implica entender qué es lo que realmente te motiva. 



Los puntos clave del video:

  • Haz lo imposible
  • Ignora a los que dicen que no
  • Trabaja durísimo

Esas tres cosas requieren motivación, pero no te motivan de inicio. Son más bien una crítica. Trata de decirle a una persona deprimida que vaya a recibir críticas y ve lo que resulta. 

Muchos oradores motivacionales no tiene ni la más mínima idea de que pueden hacer más daño que bien. 

“Tal vez no puedo ser como Arnold. No tengo lo que se necesita”. Y ahí surge un pensamiento limitante. 

Eventualmente necesitarás de nuevo inspiración a corto plazo. Pero buscarla en los mismos lugares donde no encontraste la motivación que buscabas, va a ser más complicado que antes. Todo apuntará a ti. Tú recibiste buenos consejos y volviste a fallar. Tal vez tú eres el que está fallando. 

Los discursos motivacionales tradicionales no son de calidad. 

Algunos creen que la genética es el determinante en la motivación. Otros dicen que para estar motivados hay que encontrar el propósito de nuestra vida y hacer lo que nos apasiona. 

La pregunta es: ¿cómo puedo encontrar lo que me apasiona si estoy desmotivado y no quiero hacer nada? ¿O qué pasa si sé lo que quiero pero no logro empezar? ¿Esto quiere decir que no identifiqué bien mi propósito de vida? ¿Ahora soy un ser humano desmotivado sin propósito fijo? Y, bueno, lo siento, pero no puedo cambiar mi genética.

¿Una ecuación de propósito + maestría + autonomía? Pues buena suerte. Tener esas tres cosas no implica estar motivado. Conozco a muchas personas desmotivadas que tienen toda la libertad que quieren, son excelentes en lo que hacen y saben bien qué impacto desean tener en el mundo. Seguro la motivación a corto y mediano plazo requiere algo más. 

El banco de la motivación

La motivación es tu habilidad para superar obstáculos.

Piensa en tu motivación como una cuenta de banco: ganas por cada logro, pagas por cada decisión importante y por malos comportamientos.

Imagina el balance de tu cuenta. X es lo que puedes soportar en un cierto tiempo. La acción deseada (por ejemplo ir al gimnasio), es Y

Si X >Y, puedes continuar con lo que quieras hacer. Poco después tienes ganancias de tu inversión inicial y tu cuenta crece. 

Pero si X<Y, eso quiere decir que la decisión fue demasiado grande. Falta fuerza de voluntad. Y reclamarte por estar en bancarrota hará que tu cuenta disminuya aún más.

No vas a lograr motivarte si te quedas echado en el sillón. Si no estás motivado ahorita, quedarte esperando sentado no te hará nada bueno. La motivación no llega de la nada. Y entre más te esperes y te lamentes. Entre más esperas, más difíciles se vuelven las cosas. 

Actívate. Haz algo que puedas manejar. Date una victoria chiquita y relativamente fácil. Si no puedes escribir un libro entero, escribe una página. Si no puedes escribir una hoja, escribe un párrafo. O escribe un enunciado; lo que sea. El punto es darte el gusto de lograr algo bueno. Con eso el balance de tu cuenta mejorará. Y estoy seguro que se te hará vicio. 

Las acciones positivas suman. Por eso los de estilo militarizado (McRaven) te dicen que tiendas tu cama en la mañana, y los Psicólogos Clínicos (Jordan Peterson) dicen que limpies tu cuarto. 

Pequeñas acciones >>Victorias >> Acciones más grandes >> Más victorias

La motivación genera motivación y el éxito trae éxito. Por eso gente como Arnold están tan motivados todo el tiempo. Descifraron el mecanismo de motivación. Entre más ganan, más se se inspiran a ganar de nuevo. Esta gente parece imparable, pero tú también puedes serlo.

Elige qué tipo de mentalidad tendrás

No sé tú, pero cuando yo presiono el botón de posponer en la alarma, empiezo la mañana con el pie izquierdo. Tengo una excusa fuerte para picarle a ese botón: “Estoy muy cansado y quiero tener un día muy chingón, así que dormir cinco minutos más es una decisión inteligente”. La cosa es que no conozco a una sola persona que descanse bien despertando cada cinco minutos durante las dos horas que se quedan dormidas a partir de haber decidido posponer la alarma. 

Entonces digamos que esas 2 horas que te dormiste a medias, se van a la basura. No conseguí ese descanso extra que buscaba, y me siento peor. ¿Por qué me siento así?

Porque además de desperdiciar esas horas, las pasé juzgándome consciente o inconscientemente. Mi amigo Jonathan compartió una frase: “posponer la alarma es para perdedores”. Ese pensamiento está en mi cabeza una y otra vez durante horas cuando lo hago. 

Todos interpretan distinto el mundo a su alrededor. Quienes siempre piensan de forma negativa, le roban a su propio banco de motivación. 

Pensemos por ejemplo en una meta a largo plazo muy común: correr un maratón. Después de lo hermoso de visualizarte cruzando la línea final, tienes que volver a la vida real y empezar a correr para entrenar. Probablemente nunca has corrido antes, así que los primeros kilómetros son pesadísimos. 

Y como batallas y no es algo placentero, ajustas tu factor Y (el costo por acción). Te sale peor de lo que pensabas. Ahora tienes que correr el doble para estar a mano. 

Hay dos tipos de mentalidad que determinan qué tanto le agregas a tu banco de motivación:

  1. Pensamientos negativos, que te pagan menos de lo que invertiste

“No sé si pueda lograr los 42 kilómetros, si batallé tanto corriendo menos del 5%”.

  1. Pensamientos positivos, que te pagan incluso con intereses

“¡Corrí 3 kilómetros! ¡Chingón! Estuvo difícil pero no me voy a dar por vencido”. 

Como correr es complicado, irte por el segundo camino (el positivo) va a requerir más esfuerzo (Factor Y). Que corras o no por segunda vez va a depender de qué mentalidad adoptes, y eso va a determinar tanto tu entrenamiento para el maratón, como tu vida en general. 

Celebra tus victorias

Aceptar grandes retos implica dos cosas: se retrasa el tiempo de recibir el pago y necesitas una gran inversión inicial. 

¿Qué tan seguido celebras tus victorias? ¿Una vez al día? ¿Una vez cada semana?

¿Qué tan seguido te sientes orgulloso de ti?

Muchos celebramos únicamente cuando ya corrimos el maratón. El verdadero ganador, en realidad no eres tú al llegar a la meta, sino los muchos tú del pasado que entrenaron muy duro para lograrlo. 

Permítete celebrar las pequeñas victorias. Le van a pagar a tu banco de la motivación más seguido y te harán sentir que estás progresando, así que te harán más feliz. 

La motivación está en tu cuerpo

Deja de generalizar. El cuerpo y la mente son cosas distintas. Las emociones son hechas de químicos que flotan en el cuerpo. La motivación no está solo en tu mente, sino también en tu cuerpo.

Puedes estar gordo y sentirte motivado. Puedes comer pizza y lograr cosas chingonas. Pero eso genera impuestos considerables a tu banco de la motivación, y a nadie le gusta pagar impuestos. 

Cuando como en exceso, simplemente no puedo tomar decisiones como lo hago normalmente. Cuando no hago ejercicio, me cuesta más trabajo levantarme de la cama. Siento que tengo todo en contra. 

No sólo me cuesta más trabajo tomar decisiones para lo que deseo (Y), sino también me juzgo muy seguido por sentirme una mierda, y eso me roba más a mi banco. Es la estupidez al cuadrado. 

No hay ninguna razón válida para estar gordo, no comer bien y no hacer ejercicio. La gente que no cuida su cuerpo paga impuestos por sobrepeso en un mundo donde no hay impuestos. Es una terrible decisión financiera para el banco de la motivación. 

Te reto a hacer un experimento de dos semanas de comer, dormir y ejercitarte bien. Al terminar ese tiempo, compara tu niveles de motivación con los de hoy. Te aseguro que te sentirás mejor.

Todo lo que haces de forma habitual, se va volviendo más fácil. Tu mente empieza a interpretar hábitos como algo normal y comienza a hacerlas en piloto automático. Tu cuerpo se acostumbra a ser coherente con tus hábitos, y entonces tus tareas ya no requieren tanta motivación. 

Después de algunas semanas de disciplina, me empecé a levantar a las 6 de la mañana, a meditar y a escribir todos los días. Ahora es más fácil que nunca y no necesito pagar casi nada a mi banco de motivación para hacer esas actividades. 

En conclusión, si te sientes desmotivado, los típicos consejos motivacionales probablemente te van a hacer más daño que bien. Observa la teoría del banco de la motivación en tu vida. ¿Qué tan difícil es hacer las acciones deseadas en los distintos puntos de tu vida?

Quedarte esperando a que la motivación te llegue de la nada, no te va a traer nada bueno. Haz pequeñas acciones para conseguir pequeñas victorias. Ganar te motivará a conseguir triunfos mayores. El éxito trae éxito. 

Adopta una mentalidad que te empodere. Celebra tus victorias, sean grandes o chicas. Cuida tu cuerpo y construye hábitos alrededor de lo que deseas lograr. 

Lo que cuenta no es lo que haces cuando estás inspirado. Eso es fácil. Lo que determina tu éxito es eso que haces cuando estás desmotivado, cuando las cosas se complican.


Renat Gabitov
Ayudo a los líderes de opinión a compartir su fuego a través del marketing digital, creando marcas inspiradoras e historias poderosas.
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renat@cmo.onehttps://www.gabitov.com/

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