20.11.2019
Relaciones

Amar

Diego Dreyfus

El dolor en una relación se genera por apego

El más profundo dolor; ese al que llamamos ruptura de corazón, es justamente el desprendimiento del apego más arraigado para por fin llegar a amar. El corazón no se rompe, el problema es que no sabemos amar sin poseer.

Una relación de pareja para mí, son dos personas caminando juntos de forma paralela: creciendo y mejorando. Cada uno en amor propio avanzando hacia su máxima luz; hacia su destino más luminoso.

Creo profundamente en el libre albedrío y también en el destino. Pienso en ellos como una combinación extraña de la libertad que tenemos para decidir entre alcanzar nuestra máxima luz; que creo yo es nuestro destino, o hacerle caso al ego, y no llegar.

¡El destino es la luz! Pero si el ego logra su cometido, no llegarás. Ese es su trabajo, ser tu contrincante más fiel.

Podemos odiar al ego, al deseo y también al apego; pero sin ellos, no habría juego, no habría vida. Creo que la vida es un constante proceso de desapego y vinimos a crecer hasta ser amor total; luz.

Esa pareja que camina en paralelo, puede prometer cualquier cosa; pero si hacen caso a su alma, y buscan su máximo destino, es posible que tengan que cambiar de rumbo. Provocando que esas líneas paralelas se bifurquen. Y si ambos buscan crecer e identifican que sus caminos no llevan la misma ruta, por más apego, contratos, ego, miedo o ganas que ellos tengan de seguir como estaban, tendrán que alejarse.

Ese alejamiento da terror. Ese hecho de saber que amas a alguien con todas tus fuerzas, pero al mismo tiempo tienes que cumplir tu destino más luminoso, cuando es posible que eso no incluya a la persona que amamos, duele.

Y no solo duele, se siente como si uno muriera. El deseo es tan grande y el apego es tan fuerte, que romper con eso nos hace creer que se nos parte el alma. Pero el corazón no se rompe; únicamente se vence al apego para poder amar realmente.

Amar es procurar la libertad de alguien más, aunque ella no te incluya.

Hay veces en la vida que el otro no puede, o no quiere incluirte.  A veces decides iluminarte y eso implica lo opuesto, o consecuencias distintas para la persona que amas.

Es posible que mi mayor luz esté relacionada con la fama y los viajes. Y quizá para esa persona que amo tenga que ver con la privacidad y el hogar. Y si ninguno de los dos sacrifica su esencia en nombre de un falso concepto del amor, tendrán que separase.

Lo curioso de esto es que la separación es amor y quedarse juntos es apego. El amor no duele, lo que duele es amar en verdad. Amar aunque el otro tenga que irse. Amar aunque tú tengas que marcharte sabiendo que el otro no puede o no quiere ir contigo.

Lograr hacer conciencia de esto y cortar la dependencia desde el amor es una energía muy fuerte y poderosa. La gente se separa enojada o dolida porque si ama y no puedo tener al otro, tiene que generarse alguna excusa externa para dejar de amarlo. Tiene que hacer hasta lo que no es natural.

Es por eso que existen separaciones y divorcios tortuosos. Porque las peleas destruyen el amor y como consecuencia de ellas, no es necesario alejarse amando.

¿Cómo amar si no te tengo a mi lado? Con huevos.

“Amar” a la fuerza viene del procurar cumplir con un acuerdo. No es amor.

El dolor más grande que he sentido es amar a una mujer que tiene claro su camino e identificar que es justo lo opuesto al mío.

Es el dolor más grande porque no quiero dejar de amarla, pero no puedo, ni quiero dejar de ir hacia mi máxima luz. Si me quedo con ella y me “sacrifico”; me dejo de amar, y si me dejo de amar; muero en vida. Ya ni siquiera hablemos del amor que siento hacia ella, eso deja de existir.

Y si decido cumplir mi destino más luminoso, tengo que despedirme de quien más amo.

Lo único que queda es ir a la luz y amar sin apego: despedidas amorosas. Soltar lo que tenemos, lo que amamos.

Amar sin necesidad, sin apego y sin dependencia. Amar sin la presencia del amado. Amar de lejos, procurando que el otro también vaya y busque su máxima luz, aunque signifique no verse más. El dolor más grande es no tener a alguien en vida. Aún peor que verle morir.

Si de verdad se ama, el apego es enorme. Es ahí donde el ego se hace más presente. Para ver si logras rechazar el deseo y amar sin necesidad. Por eso creo que lo más difícil que he hecho en mi vida, es también lo más duro que hago todos los días: Amar.

Diego Dreyfus
Cuestiono todo | No soy Coach | Soy simplemente una mala influencia así que no me sigas si te da miedo crecer.
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diego@tevasamorir.comhttps://www.tevasamorir.com/

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